Antonio fue quien levantó el pie del conductor del acelerador, que había perdido el control tras sufrir un infarto. Él estaba sentado en el primer tramo del autobús y vio cómo se desataba el pánico entre los pasajeros.

Al principio pensó que el conductor había sufrido un infarto. Tras el ataque el conductor del autobús se quedó rígido con el pie sobre el acelerador por lo que la primera reacción de Antonio fue la de retirarle el pie.

Francisco, pediatra, era otro de los pasajeros del autobús. Fue quien realizó las maniobras de reanimación al conductor, que permanece ingresado en estado grave.