Tanto José Roselló como su mujer Victoria se encuentran devastados desde que rescataran el cuerpo sin vida de su hijo del pozo de Totalán en el que cayó. Su mujer se encuentra en tratamiento psicológico pero se niega a tomar la medicación "porque prefiere estar más despierta". Intentan estar distraídos ayudados por familiares y amigos. "Cuando crees que la vida no te puede hacer más daño pasa esto", lamenta, recordando el fallecimiento de su otro hijo Oliver.

El padre de Julen ha reprochado al equipo de rescate que no les informaran de los procedimientos que se realizaban. "Nos tenían engañados", sentencia. "Me dijeron que habían encontrado a mi hijo a las 1,25 horas y me consta que lo encontraron antes de las 22,00. No entiendo que durante 4 horas no se nos informara", argumenta.

José ha recordado los duros momentos que se vivieron cuando una empresa sueca llegó al lugar de los hechos y le impidieron subir para colaborar en las labores de rescate. "Nos sentamos en mitad de la carretera para que no se fueran. En 5 minutos ellos nos dijeron más que lo que el resto del equipo nos había dicho en dos días".

Roselló no olvidará la frase de un miembro del operativo de rescate sobre la ineficiencia de las labores: "Tenemos una máquina que no vale para nada, pero es lo que tenemos".