Cuenta el periodista cómo la alarmas se dispararon cuando un vecino el día 14 de abril vio a María corriendo desnuda por las calles de Rocafort. Este vecino llamó inmediatamente al 112 y la Guardia Civil se personó rápidamente.

Los agentes encontraron a la madre en las inmediaciones de la casa okupa en la que vivía la familia escondida en un bidón. Al principio decía no saber dónde estaban sus hijos pero finalmente acabó llevándoles hasta las tumbas donde supuestamente les habría enterrado.

Todas las investigaciones apuntan a María como la autora del crimen, que se produjo de forma violenta ya que los niños murieron de varios golpes en la cabeza. Se desconoce por el momento si el padre, Gabriel, participó en el fatal desenlace.

Ambos permanecen en prisión y no han asistido al funeral de los niños que serán enterrados en el cementerio de Rocafort en una ceremonia íntima y acompañados por sus familiares rotos de dolor.