Tal y como explica el perito informático Enrique Serrano, el problema es que cuando autorizas el uso del micrófono no se especifica durante cuanto tiempo ni para qué y los desarrolladores se aprovechan de ese vacío para hacer uso nuestros datos con fines comerciales. Por ejemplo, si las aplicaciones escuchan que estamos interesados en comprarnos un reloj nos enviarán publicidad sobre relojes.

Es una forma de control que genera distintas reacciones. Mientras algunos usuarios afean la práctica y sienten vulnerada su privacidad, otros están conformes con que se les envíe publicidad de sus gustos concretos.

Para deshacernos de esas escuchas indiscretas tan solo tenemos que ir a los ajustes de nuestro teléfono. Antiguamente teníamos que ir aplicación por aplicación revisando permisos, pero ahora desde ajustes de permisos podemos ver qué aplicaciones están haciendo uso de estas escuchas. Con desactivarlas sería suficiente.