Una acción vandálica fue el origen del incidente que el pasado lunes por la noche estuvo a punto de acabar en una tragedia. Un niño cayó por el agujero de un respiradero que quedó al descubierto después de que la tapa que lo cubría estuviera desatornillada.

Son las primeras conclusiones de Fecsa Endesa, la compañía encargada de la instalación. Los bomberos y la Guardia Urbana también investigan lo ocurrido. En principio todo apunta a que la falta de sujeción sólo es atribuible al gamberrismo.

Eva es la madre del pequeño que cayó por el agujero. Relata con angustia cómo se produjo el fatal accidente. "El niño dio un salto, apoyó las manos y eso ya cedió", relata. Cuenta que se puso muy histérica llamándole. "Tiene una pérdida auditiva y no te puede escuchar", explica.

Tras su caída el niño se quedó en shock. La familia del pequeño llamó a la guardia urbana. "Al ver al niño abajo me tranquilicé pero viví momentos muy duros". "No sabía dónde estaba mi hijo ni cuántos metros tuvo de caída. Fue muy angustioso porque acabábamos de vivir el 'caso Julen'.