Ana tiene grabada en la memoria la fecha del nacimiento de su hija en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga. Si recuerda algo de ese momento es el ruido que hizo su hijo al caer desde la mesa de partos al suelo. A partir de ese instante cuenta que se volvió loca. "No me explico cómo pasó, pedí que me la trajeran", recuerda.

Tras el parto la recién nacida permaneció ingresada en observación para determinar las lesiones que podía haber sufrido con la caída. A la madre le dijeron que su pequeña había sufrido una fractura craneal. Con el crecimiento quedaron patentes más secuelas del traumatismo encefálico que le han ocasionado un retraso madurativo y escolar y no se descartan más daños neurológicos en el futuro.

El SAS ha sido condenado a pagar 46.942 euros a los padres por la falta de coordinación entre matrona y ginecóloga.