La interna, acusada de asesinato, se niega a tomar la medicación para tratar la esquizofrenia que padece. El pasado martes sufrió un brote psicótico por el que tuvo que ser reducida por personal de la prisión. La reclusa preguntaba por sus hijos y se mostró violenta por lo que se le cambió a la celda acristalada.

María manifestó al personal de la prisión de Picassent (Valencia) en la que encuentra que tenía miedo de acabar con la vida de las dos reclusas que la acompañan debido al programa de prevención de suicidios al que está adscrita.