La exhumación de Franco generó una profunda tensión entre la familia del dictador y el Gobierno. Los rostros de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, y algunos nietos del caudillo como Francis Franco ponían de manifiesto el descontento de los Franco con este ritual. Para la familia del dictador, lo que se transmitía como una exhumación era en realidad "una profanación".

La jornada contó con altas medidas de seguridad y prohibiciones a la familia como la de no dejarles llevar teléfonos móvil durante el proceso con el fin de evitar que se filtraran imágenes. Fue precisamente ese motivo el que propició un duro enfrentamiento entre algunos familiares del caudillo y la Policía.

Al terminar la misa de inhumación en el cementerio de El Pardo, oficiada por Ramón Tejero, algunos familiares de Franco vieron cómo la Policía les cortaba el paso al salir del recinto. Los agentes les recriminaban que habían estado grabando con sus dispositivos móviles algunas secuencias de la misa e incluso obligaron a algunos asistentes a borrar del terminal los archivos.

La tensión crecía por minutos y los familiares del dictador pedían a la Policía que les dejara salir de la capilla: "Tengan un poquito de dignidad después de lo que nos han hecho pasar y déjenos salir", señalaban algunos.

Francis Franco, nieto mayor del caudillo, afeó a los policías su actitud e incluso se enfrentó a uno de los agentes diciéndole: "Si me tiene que detener, lléveme detenido".