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Acuerdo

Las claves del pacto 'amistoso' del 'Caso Julen': Un abrazo, tres horas de charla y un donante anónimo

David Serrano, dueño de la finca de Totalán (Málaga) en la que murió el pequeño Julen, se librará de una pena de prisión. El acusado de homicidio imprudente ha llegado a un pacto 'in extremis' con los padres del pequeño.

Las horas posteriores a la caída de Julen al pozo de Totalán (Málaga). Sus padres: Jose y Victoria, estuvieron en todo momento acompañados por David Serrano, dueño de la finca. El día de la fatídica caída los padres del niño y David habían quedado para hacer una paella en la finca junto con la mujer y la hija pequeña de este último. Les unía una relación personal y familiar, la mujer de David Serrano es prima de José Roselló, padre del niño.

Sin embargo, esa relación de unión, con el tiempo, se fue enfriando hasta tal punto que los padres del pequeño y Serrano intercambiaban mensajes de desencuentro en televisión. A los padres del niño no les gustó nada que los abogados de Serrano encargaran un informe de parte que establecía que en la muerte de Julen influyeron los golpes de la piqueta que usaron los servicios de rescate para sacarle de la prospección.

La relación entre ambos estaba rota hasta hace unos días, justo cuando estaba a punto de arrancar el juicio. Un acuerdo 'in extremis' ha evitado que el dueño de la finca entre en prisión a cambio del adelanto de una parte de la indemnización . La clave del encuentro está en el arrepentimiento del dueño de la finca.

Antonio Flores, abogado de David Serrano, ha contado en 'Espejo Público' los términos en los que se produjo este pacto. Relata que los 25.000 euros en concepto de adelanto de fianza han sido donados por un benefactor anónimo. Un empresario cliente del mismo despacho de abogados que Serrano "que no quería que se cometiera una justicia". Este benefactor anónimo ha sido quien ha ingresado los 25.000 euros iniciales.

"David Serrano lleva un año en el infierno con todo tipo de problemas"

Antonio Flores asegura que su cliente "lleva un año en el infierno". Su mal estado anímico le ha llevado "a tomar pastillas para dormir y a padecer todo tipo de problemas". Espera que la Junta de Andalucía decaiga en la reclamación de una fianza por responsabilidad civil.

Mientras, David Serrano irá abonando una cantidad mensual de 50 euros hasta que su situación económica mejore, para hacer frente al resto de la indemnización que rondaría en su totalidad a 175.000 euros.

El letrado reconoce que los padres de Julen y su cliente pararon la comunicación durante un tiempo y días antes del juicio se pusieron en contacto con Antonia Barba, abogada de los progenitores, para retomar el diálogo.

En esa conversación los padres hablaron con Serrano a puerta cerrada durante tres horas, se abrazaron y agradecieron el arrepentimiento del dueño de la finca. Pone de manifiesto que los padres de Julen nunca exigieron dinero para reparar el daño.

"David siempre reconoció los hechos. Se arrepentía de haber comprado la parcela y de haber hecho la paella", expone el abogado.

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