En su barrio los vecinos le describen como alguien educado y amable y no pueden creerse que haya reincidido. Juanjo sufría esquizofrenia y aparentemente había encauzado su vida después del crimen que cometió en 1997, esta vez asesinando a una anciana en el hospital San Carlos (Madrid).

Paloma es la hija de la mujer a la que Juanjo asesinó en 1997. Lamenta que si a este hombre se le hubiera denunciado por los intentos de asesinato que tuvo antes de terminar con la vida de su madre, su progenitora ahora estaría viva.

Asegura que centros varios médicos taparon los intentos de asesinato de Juanjo sobre otros ancianos y no se atrevieron a denunciar. En el caso de su madre recuerda que entró en la habitación y se dirigió a su madre para "aparentemente darle un abrazo" cuando en realidad se quitó el cinturón y la asfixió. "Entró en la sala, hizo un análisis de las camas y fue a por mi madre", sostiene.