La declaración de la hija de Ana Julia Quezada en la segunda sesión del juicio por el asesinato del pequeño Gabriel Cruz, arrojó nueva información sobre la vida y la personalidad de la acusada. Su propia hija reconoció por videoconferencia que "era un persona fría, muy independiente, no era una relación apegada”.

En cuanto cumplió la mayoría de edad, la joven decidió volver a vivir con su padre, al que Ana Julia había denunciado por malos tratos y vejación. Solo volvió a Almería cuando su madre la llamó para contarle la desaparición del pequeño Gabriel. Pero pronto Judith se dio cuenta que su única intención era utilizarla para lograr que la investigación comenzara apuntar hacia Sergio, el exnovio de la asesina confesa con el que rompió tras llegar ambos a Las Negras (Níjar) desde Burgos.

Judith, ahora con 23 años, admitió que su madre la indujo a decirle al psicólogo Francisco Martín, que Sergio podría tener algo que ver con la desaparición del menor. La presionó además para que acudiese a la Guardia Civil y hablara negativamente de la personalidad de su expareja.