Ángel suministró a su mujer, María José, una sustancia letal que terminó con su vida. La mujer había manifestado en múltiples ocasiones su deseo de morir. "Cuanto antes mejor", solicitaba.

Esta matrimonio madrileño llevaba años reclamando una ley de eutanasia y estaba esperando que el Congreso la aprobara, pero con el adelanto electoral todo se ha retrasado. La asociación Derecho a Morir Dignamente ha mostrado todo su "apoyo y admiración" a la decisión de esta pareja.

Javier Velasco, presidente de la asociación, ha recordado que según el sistema legislativo actual el que ayude a una persona a morir se enfrenta a una pena de cárcel de entre 6 y 10 años. "Admiramos a Ángel por haber respetado la decisión de María José Carrasco", señalaba.