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Nuevas pistas sobre el caso

Giro en la desaparición de Sonia Iglesias: Se busca en un pozo de la familia del sospechoso

Se busca el cuerpo de Sonia Iglesias en un pozo. El pozo está situado en la parroquia pontevedresa de Marcón y la finca donde se ubica pertenece a la familia del que fuera sospechoso.

El 18 de agosto de 2010 Sonia Iglesias, una mujer de 38 años, no acude a trabajar como dependienta en una conocida tienda de ropa en Pontevedra.

Su pista se pierde en torno a las diez de la mañana. Su marido, Julio Araújo, que ha llegado a estar imputado hasta en dos ocasiones, siempre ha asegurado que desayunaron juntos y que acercó después a su mujer en coche a esta zapatería. El propio zapatero confirmó a Espejo Público que vio a Sonia Iglesias.

Pero al salir al ver el tráfico, ha mantenido Julio desde entonces, Sonia decidió ir a trabajar andando. Ya nadie la volvió a ver jamás. Fue su propia pareja quien dio la voz de alarma y ha sido siempre para la familia de Sonia el principal sospechoso de su desaparición.

La primera contradicción de Araújo fue descubierta por las cámaras de seguridad del centro de Pontevedra, que desvelaron que aquella mañana no hubo tráfico alguno, ni tampoco captaron la imagen de Sonia caminando por el centro.

La hora que Julio Araújo estuvo sin coartada hasta que le llamó un amigo, la conexión telefónica localizada a 10 kilómetros de Pontevedra, y un preservativo con restos solo de Araújo que entregó como una supuesta prueba, pero en donde no había ni rastro de ADN de su mujer, le mantuvieron como imputado durante un tiempo.

La falta de indicios sólidos acabó con el archivo provisional del caso hace más de 4 años. Ahora, cuando se van a cumplir 10 años de su desaparición, la policía ha registrado un pozo que quedó descubierto tras unas obras, situado en una parcela en la parroquia de Marcón, muy cerca de donde ya registraron hace dos años una finca y un panteón de la familia Araujo, cuando reabrieron el caso en unas diligencias secretas.

Entonces invirtieron más de 12 horas en busca de alguna prueba, excavando o peinando la zona con ayuda de un georradar. Todo en presencia de Julio Araújo. Pero no encontraron nada. Tampoco lo han encontrado en el pozo que acaban de registrar. Un pozo situado al igual que las propiedades de la familia Araújo, próximo al recorrido que los investigadores sospechan que realizó Julio el día que desapareció Sonia Iglesias.

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