En la barriada sevillana de La Macarena una mujer decidió alquilar su vivienda hace 6 años. Durante cinco años los inquilinos pagaron religiosamente la mensualidad pero desde hace un año los inquilinos decidieron dejar de pagar el alquiler convirtiéndose así en okupas de esta casa.

Hace meses esta familia con dos hijos se trasladó a otro piso, sin embargo no renuncia a la okupación de esta primera vivienda que mantienen como trastero. Los vecinos del edificio aseguran que ven a la familia introducir objetos y comestibles en la vivienda.

Una sentencia judicial le da la razón a la propietaria, sin embargo los okupas siguen manteniendo la vivienda, en este caso como trastero, y se niegan a desalojarla.