Roberto García era un hombre metódico. Siempre aparcaba su coche de la misma manera. Sin embargo, el 18 de febrero, su todoterreno apareció mal aparcado en un parking de El Álamo (Madrid).

Alguien trasladó el vehículo desde Casarrubios hasta el pueblo vecino de el Álamo, a tan solo 7 kilómetros. Las cámaras de seguridad captaron al detenido sacando dinero de la cuenta de Roberto. Era la primera vez que utilizaba la tarjeta del desaparecido, pero lo volverá a hacer hasta en cuatro ocasiones más.

Primero comprueba que la clave es la correcta y mira el saldo. Días después, las cámaras le graban en cuatro ocasiones distintas, todas de madrugada y sacando siempre la misma cantidad: 300 euros. Siempre con el rostro cubierto y con una ropa que será clave para su detención. Ropa que el día del registro aparece en el domicilio del sospechoso.

El sospechoso es detenido el 23 de mayo. Se trata de un vecino, de 57 años, que vive a tan solo 30 pasos de la casa de Roberto. Confirma a la Guardia Civil que es él quien sale en las imágenes de las cámaras de seguridad. Asegura que encontró en la calle la cartera de Roberto y que dentro estaba apuntado el número de seguridad de la tarjeta.

Actualmente se encuentra en prisión provisional, acusado de la desaparición de Roberto y por el momento se niega a colaborar con los agentes.

La familia del desaparecido espera que encuentren a Roberto. Su principal hipótesis es que el detenido le torturó para que le facilitara su número pin y acabó con su vida. Piensan que una tercera persona pueda haberle ayudado a deshacerse del cuerpo dadas las dimensiones de la víctima.