Sobre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asegura que "al principio entró muy frío pero fue ganando en calidez". Sobre la tendencia de Sánchez de consultar los papeles en sus respuestas considera que "es importante la capacidad de un político para saber improvisar". "Si uno lleva los papeles puede echar un vistazo, pero no es bueno para un político leer a pies juntillas", destaca.

Sobre el líder del PP, Pablo Casado, considera que en este segundo debate preelectoral consiguió corregir la mirada esquiva que mostró en la primera cita. Señala que estuvo lineal en la estructura, pero se notó que intentó mejorar desde el principio. "Al final se encrespó, debería reforzar tanto el lenguaje verbal como el no verbal para llegar más al espectador y al debate", opina.

Apunta que "la espontaneidad de Rivera viene muy bien" y valora como "interesante" el cierre del debate en el que el líder de Ciudadanos abrazó efusivamente a un compañero de partido. Sobre la actuación de Albert Rivera que enseñó fotos y le regaló a Sánchez su tesis doctoral cree que "no hay que abusar de la escenografía y que hay que ir más al grano".

Cree Julio García que a Pablo Iglesias le acompañó el look. "Tenía un tono oscuro y el foco se centraba más en él. Ejecutó su papel de moderador y lo hizo bien pero debe romper la monotonía y hacer ejercicios para hacer más ameno el debate", señalaba.

Julio García da tres consejos generales a todos los candidatos: que trabajen más la voz, que su dicción sea más precisa y que seduzcan al espectador.