Romina Celeste Núñez se casó en agosto, tres días después de recibir una paliza. No fue la única hasta su muerte el día de Fin de Año. Tres días antes del crimen su presunto asesino la maltrató hasta el punto de que ella escribió a un familiar que tenía que poner fin a la relación porque la siguiente paliza la mataría.

Raúl, ingeniero natural de Madrid era un buen novio aparentemente para la familia de Romina. Se preocupaba por ella, cocinaba en casa y regalaba flores todos los días a su esposa. Pero algo ocurre el mismo día de la boda. Romina bromea intentando no culminar la boda.