Los vecinos denuncian peleas, coches quemados y que no tienen luz ni calefacción en el edificio. Solo 20 inquilinos viven allí de forma legal.

Deborah es una de las 20 vecinas legales del edificio. Cuenta que a su hijo de 11 años los okupas le dieron una paliza. El estrés que sufre le está costando "una auténtica enfermedad", tal y como asegura ella misma. "No se lo deseo a nadie, se pasa fatal, es horrible", lamenta.

Su día a día no es fácil. "Nos levantamos porque nos tenemos que levantar pero nos acostamos con mucho miedo", relata. En los últimos días 35 coches resultaron afectados por un incendio que provocaron los propios okupas.

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