Esta gaditana era conocida en el pueblo cántabro de Castro Urdiales, donde residía con su pareja, por participar en las actividades lúdicas de la Casa de Andalucía. Sin embargo, allí sus paisanos desconocían el pasado delictivo de Carmen, separada y sin hijos.

La mujer contaba con dos antecedentes penales por estafa: un hurto de 300€ en el domicilio de un familiar y la estafa de 6.000 euros a la expareja de otro familiar.

El crimen de su marido se desveló después de que una amiga de Carmen abriera la caja que está le había pedido que le guardara con tanto sigilo. Tras denunciar la desaparición de su marido, Carmen le pidió a esta amiga que le guardara la caja. Le aseguró que en su interior había juguetes sexuales y ahora que la Policía iba a registrar su domicilio en busca de pruebas que esclarecieran la misteriosa desaparición de su esposo, prefería deshacerse de estos artilugios.

La amiga terminó por abrir la caja, que estaba envuelta en papel de regalo, y descubrió un macabro hallazgo: una cabeza humana que pertenecía a Jesús María.

Los macabros detalles del suceso han conmocionado a la opinión pública. Carmen tuvo la sangre fría de cocer la cabeza y desmembrarla para evitar que desprendiera olor. Posteriormente la envolvió en papel de aluminio, la metió en una caja de cartón que a su vez envolvió con papel de regalo y se la entregó a su amiga.