En un primer momento se publicó que el futbolista José Antonio Reyes circulaba a 237 km/h, sin embargo ninguno de los radares de la carretera captó que el coche de Reyes excediera los límites.

La perito Miriam Moya señala que en la rueda trasera derecha del vehículo de Reyes "ocurrió algo que puede ser suspensión o muchas cosas". Asegura la perito además que el escenario del accidente no es el de un coche que circula a 200 km/h y que si fuera así hubiera acabado mucho más lejos. "Sumando las velocidades de derrape y de frenada se estima que el coche circulaba a una velocidad de entre 111 y 128 km/h con un 10% de margen", asegura.

La perito mantiene que Reyes en ningún caso cometió una temeridad y que el accidente fue fruto de un "contratiempo inevitable". "Se ve que tenía pericia al volante y que intentó evitar el accidente. Lo intentó con todas sus fueras pero fue imposible", lamenta la experta.