Cuenta Abánades que le avisaron desde la concejalía de Sanidad del Ayuntamiento de Madrid y en ese momento prepararon una cuadrilla de personas de la misma altura para el enterramiento de Franco.

Hicieron varias pruebas para trasladar el féretro en los distintos recorridos en medio de una gran solemnidad y con distintos ritmos de pasos. Finalmente no fueron ellos quienes trasladaron el féretro, lo hizo la familia y miembros del Gobierno.