Francisco Javier Medina fue pareja de la madre de la niña asesinada, quien compartía una relación conyugal con el fallecido. La menor, María, tenía ocho años y su padre, Miguel Ángel Domínguez, 39. Ambos murieron a causa de las 154 puñaladas que recibieron.

Para los investigadores, Medina habría actuado movido por los celos. Las víctimas eran el marido y la hija de su amante, Marianela Olmedo. Medina pasó tres años en prisión preventiva, antes de enfrentarse a un juicio con jurado. La Fiscalía pedía para él la pena máxima, cincuenta años de cárcel. Su entorno se volcó en la defensa del único sospechoso, con su padre a la cabeza.

En su primera comparecencia tras haber sido puesto en libertad ha reivindicado su inocencia y solicita que alguien le diga que se han equivocado con él. "Soy inocente. Cuatro años y medio después lo dice un jurado y 3 sentencias judiciales", señalaba. Además, ha pedido que se siga investigando para encontrar al asesino de Miguel Ángel y María.