Cuando esperaba para la incineración de su marido Rebeca no vio nada raro, recuerda que estaba superada por la situación y no se dio cuenta de mucho. "Estaba enterrando a su marido con unos niños muy pequeños. Es algo muy doloroso",lamenta.

Un familiar en su día le dijo que la caja se había cambiado pero no le hizo mucho caso. Ahora, con la detención de los responsables de la funeraria lamenta el fraude: "Es muy doloroso que se hayan lucrado de algo tan doloroso como el dolor de una familia".