Esta joven salió de cena con un grupo de chicos. A la mañana siguiente le contó a su compañera de piso que, tras regresar a casa en taxi, varios individuos la metieron en un vehículo y la agredieron sexualmente.

Fue la compañera de piso quien llamó a la Policía Nacional para activar el protocolo e inmediatamente se activó el protocolo en este tipo de agresiones. En su relato la chica contó que el taxi la dejó en una zona que no conocía. Comenzó a caminar desorientada y tres hombres de tez oscura que vestían con túnica, según su relato, la forzaron para introducirla en el interior de un coche. Cuenta que ya allí uno de ellos comenzó a abusar sexualmente de ella mientras los otros dos vigilaban. Según su testimonio, finalmente la dejan marchar.

La Policía empezó a sospechar cuando vio que la joven se mostraba poco colaborativa con la reconstrucción de la agresión. Tampoco mostraba el estrés postraumático habitual en este tipo de agresiones. Finalmente los agentes comunicaron sus sospechas a la chica, que acabó admitiendo que se había inventado todo para llamar la atención de su novio, ya que notaba que este no le prestaba atención últimamente.