Aseguran que en las granjas de gallinas se las 'viola' y se las fuerza a poner más de 300 huevos al año cuando en realidad podrían poner en torno a 20.

"Detrás de la industria del huevo hay mucha tortura y asesinato", señalan. Aseguran que los granjeros fuerzan a las gallinas a poner huevos y esto"les genera descalcificación, prolapso de la cloaca, desgaste, pérdida de dientes e incluso pueden llegar a morir"."Utilizar animales es una actitud fascista porque los animales tienen los mismos derechos que 'nosotres'", defiende una de las activistas. Este colectivo huye de las 'conjugaciones de género' y utiliza la 'e' (nosotres, todes...) para no referirse a ningún género ya que consideran que son una invención del capitalismo.