"Su realidad es que sacan a su perro por la mañana, reciben un botellazo en la espalda y les llaman fascista de mierda", señalaba Ismael Guerrero sobre el día a día de estos trabajadores. Lamenta además que muchos de estos agentes vean condicionada su vida diaria y reciban amenazas hacia ellos, su familia y sus hijos. Denuncia que "hay escraches constantes en comisarías y cuarteles".

"La Guardia Civil y la Policía Nacional se deben al ordenamiento jurídico, al pueblo y a la Constitución", destaca. "Lo que pedimos es que las instituciones les protejan a ellos y a sus familiares. Nos sentimos muy amparados por los catalanes y esos ciudadanos tienen que saber que vamos a estar con ellos siempre", matiza.

Guerreo incide en que los guardias civiles no piden salir de Cataluña, sino más medidas de protección y amparo institucional.