Las quejas de los familiares de los internos eran comunes: falta de higiene, un menú repetitivo y mal elaborado y falta de personal. Marta tenía a su madre en esta residencia. Decidió sacarla de allí por "el deterioro físico" que iba sufriendo su progenitora. "Detectamos graves faltas de condiciones higiénicas", señala.

Confirma las faltas de higiene de las que ya se quejaban otras familias y asegura que la silla de ruedas de su madre "estaba sucísima". "La silla estaba llena de restos de comida, no le lavaban los dientes... En vista de que la atención no era la adecuada, decidimos cambiarla", señala.