Un amigo de Pipi, dueño de una clínica de cirugía estética, le animó a operarse y Pipi decidió probar suerte. El resultado es palpable. Tan solo algunas semanas después de su paso por el quirófano el periodista luce un vientre más liso y unos pectorales marcados, ya sin grasa.

Cuenta que el facultativo le informó de que tenía la glándula mamaria potenciada por el consumo de productos alimenticios que contienen hormona femenina. Señala que tras extraerse esa glándula mamaria exime también el riesgo de padecer un cáncer de mama.

Pipi ha quedado tan contento con su nueva imagen que ahora quiere quitarse piel de los párpados. "No me voy a quedar como Frankestein", bromea.