Dos agentes de la Guardia Civil fuera de servicio vieron a los pequeños en el interior del automóvil sudando y, dada la ola de calor de los últimos días, decidieron buscar a los padres para sacar a los niños. Hicieron un llamamiento por megafonía en el supermercado pero nadie acudió al aviso.

Tras intentar localizar a los padres sin éxito, decidieron avisar a efectivos de la Policía Nacional que, tras valorar la situación de peligro de los menores, optaron por romper el cristal del copiloto con el codo. Los bebés fueron rescatados en buen estado de salud. Una hora después regresaron los padres al párking con el carro cargado de compra. La pareja de magrebíes explicó que los niños estaban dormidos y no quisieron despertarles.

Al agente que rompió la ventanilla tuvieron que darle hasta 6 puntos de sutura debido al impacto con el cristal.