Testimonio

Así es la vida siendo un 'latin king': "Me enamoraron las fiestas con drogas y mujeres"

En lo que va de año han sido detenidos 131 menores solo en Madrid por pertenecer a bandas latinas. La cifra supone un 50% más que el año pasado. Algunos apenas llegan a 11 años y tienen que superar unas pruebas de acceso tremendas. Hablamos con Artur, un expandillero que cuenta cómo llegó a lo más alto de los Lating Kings.

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Artur tuvo que apuñalar a un chico de una banda contraria a los Latin Kings para pasar el bautismo de fuego. Le enseñaron a apuñalar y cómo tenían que girar el cuchillo para que la herida se quedar abierta. Los bautismos son ritos rituales en los que los jóvenes demuestran de lo que son capaces. A Artur le captaron en un parque de Madrid donde el joven acudía en busca de amistades, ya que acababa de llegar a España y no conocía a nadie. El joven tuvo que soportar una paliza y a partir de ese momento se convirtió en un 'soldado'.

Las bandas se instalaron en España a finales de los años 90. Eran el reflejo de los movimientos que operaban en Colombia, Bolivia Salvador y República Dominicana. Ahora estas bandas las integran jóvenes de cualquier nacionalidad, muchos de ellos menores. Usan grandes machetes en lugares públicos pero ya llegan a utilizar incluso armas de fuego.

Madrid es la comundiad donde más pandilleros hay del panorama nacional. Identificados hay unos 300 y están repartidos en 4 grupos:Dominican don´t play, Trinitarios, Latin King y Ñetas. Cada joven paga una cuota al mes de 5 a 10 euros por pertenecer a la banda. Muchos de ellos tienen locales donde se cultiva droga y se dedican también a la estorsión y al robo entre otras actividades delictivas.

Artur cuenta que cuando se acercó a los Latin King comenzaron a invitarle a discotecas en los bajos de la calle Orense. "Es donde ellos estaban todo el tiempo, se saludaban con gestos diferentes", recuerda. Reconoce que en un primer momento le llamó la atención la psicología de los gestos. "Me enamoraba de todo lo que me brindaban: mujeres drogas y todo eso".

Decidió meterse en la banda, quería ser un latin king para ganarse el respeto de sus semejantes. Para que ellos vieran que tenía que ser fiel a la gente tenía que apuñalar a un integrante de la banda contraria. Cuenta Artur que cada vez que subía de rango era porque iba siendo más violento.

Artur no sería lo que hoy es sin la ayuda de Alberto Díaz, él dirige un centro de ayuda cristiano que ha sacado a muchos jóvenes de estas bandas. Les ofrecen ayuda emocional, psicológica, les transmiten valores e incluso asesoría jurídica. En el proyecto Fuerza Joven les arropna y les transmite un ambiente de seguridad y paz. "Salir de una banda consiste en vencer el miedo porque se dice que se entra y no se sale pero Artur es un ejemplo de que sí se puede salir independientemente del poder jerárquico que se pueda ostentar", señala.

Puedes ver el testimonio de un exintegrante de los Lating King en Espejo Público a través de Atresplayer.

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