La mujer de Nieva y de Ardines eran primas. Todo se torció cuando Nieva se obsesionó con la idea de que el concejal y su mujer tenían un idilio.

El estilo de vida de Nieva era la de un hombre rutinario. En su historial policial solo constan pequeños antecedentes por drogas en su juventud. Cuando decide terminar con la vida de Ardines se lo comunica a su amigo Chus. Es él quien le pone en contacto con dos sicarios, ya que estaba acostumbrado a tarar con personas de los bajos fondos, tal y como informa el periodista Luis Rendueles.

Nacho Abad asegura que, según confirman fuentes familiares, Katia, mujer de Pedro, "intuyó desde el minuto uno" que su marido pudiera estar detrás del crimen. La viuda de Ardines habló con la Policía y les comunicó que se sentía extrañada de que Pedro y su familia ho hubieran vuelto por el pueblo ni les llamaran para comunicarse con ellos.