Katia y la mujer de Ardines eran primas y los dos matrimonios mantenían una relación estrecha. Incluso sus casas de vacaciones en Belmonte de Pría estaban una al lado de la otra. Pasaban vacaciones juntos y era frecuente verlos en los bares de la zona en pandilla.

La relación era perfecta hasta que Pedro empezó a sospechar que entre su mujer y el concejal asesinado en Llanes (Asturias) había algo más que una amistad. Para confirmar sus sospechas utilizó la grabadora de su teléfono móvil. En una cita en la que salieron Pedro, Javier y Katia dejó el móvil grabando bajo una servilleta y se ausentó unos minutos. Cuando recuperó la conversación confirmó sus sospechas con un diálogo inculpatorio:

Ardines: "Dile como excusa a Pedro que te vienes a calentar la casa para la Semana Santa"

Katia: "Si el tonto este supiera cómo calentamos tú y yo la casa"

Sería después de corroborar sus sospechas cuando Nieva consultaría con el conocido que le dio el contacto de los dos sicarios argelinos que acabaron con la vida de Javier Ardines.