Tras confesar su terrible crimen ante todos los medios comunicación Bernardo Montoya cambia radicalmente su versión.

"Por respeto a mi familia no voy a quedar como un asesino y violador de una chica con la edad de mi hija", señala. Agobiado por la soledad del módulo de aislamiento pide hablar con los funcionarios de la cárcel para decir ahora que no es él quien mata a la joven, sino su exnovia Josefa.

"Decidí autoinculparme para librar a mi exnovia de la cárcel. Yo ya estoy acostumbrado a esta vida. Pero no me voy a comer el marrón de Josefa", declara. Da a los funcionarios de la cárcel un relato pormenorizado de cómo transcurrió el crimen supuestamente perpetrado por su exnovia.

"Llevaba tres años sin saber nada de Josefa pero se presentó en mi casa y le invite a pasar. Luego salí a preparar un brasero de leña en la calle cuando escuché como se abría una puerta y vi salir a una chica joven y preciosa. Me preguntó por un supermercado cercano y le di las indicaciones.

Después de discutir con Josefa me metí en el baño, al salir me encontré a Josefa y a Laura discutiendo acaloradamente en el salón y en ese momento Josefa le propina un golpe en la cara con un palo de escoba.

Laura cae al suelo y grita pidiendo ayuda. Yo acabo de salir de la cárcel y no quiero más líos así que la maniato y la llevo al dormitorio cuando vuelve a aparecer Josefa y es ella quien la mata con un martillo. Acordamos transportarla en mi coche y fui yo quien la saqué del maletero mientras Josefa esperaba en el coche".

'Espejo Público'ha localizado a la expareja de Montoya que desmiente la acusación y le tacha de "perro, asesino".