Según fuentes cercanas a la familia el autor de los disparos quería vengarse de su exmujer, que recientemente le había abandonado por otro hombre.

En medio de una discusión con las mujeres el detenido no dudó en coger su escopeta y pegar hasta 10 tiros a las víctimas. Lissete fallecía en el acto mientras que su hermana Monserrat perdía la vida días después en el hospital. En este momento la madre de ambas se encuentra recuperándose de las heridas.

La tensión en los funerales de las víctimas ha sido palpable con familiares rotos de dolor que clamaban venganza. Uno de los asistentes al sepelio se refería al coche fúnebre y pronunciaba estas palabras: "Esto es lo que ha traído la ruina de los gitanos, mira dónde la tenemos, pero ellos lo van a pagar. Los muertos suyos los vamos a sacar del cementerio, nos vamos a hacer porros con ellos", advertía.

Otra mujer asistente al funeral alertaba que los padres del detenido eran conscientes de que su hijo tenía un arma y no hicieron nada para evitar la tragedia: "Mira, Juan y María, sabías que el hijo tenía escopetas, vosotras se las comprasteis y tenía 5 kilos de cartuchos de caza mayor. Ahora se ha muerto la otra. Meterse bajo tierra, os van a quemar, ya lo sabéis", clamaba.