María y Gabriel, padres de los menores, son los principales sospechosos del aseinato de sus hijos. Ambos están en prisión. Los dos tienen antecedentes por problemas psiquiátricos y por drogas.La gran pregunta es por qué no se vio el peligro que corrían los pequeños antes del fatídico final.

Hubo una persona que vio lo que podía pasar y alertó a las autoridades hasta cuatro veces: Noemí, la abuela materna de los niños. Esta mujer recibió un mensaje de su hija que la puso sobre aviso. Temiendo lo peor, denunció los hechos el mismo día de la muerte de los niños. Noemí acudió al juzgado de guardia de Valencia alertando de la situación.

La abuela de los niños había recibido un mensaje preocupante de su hija tres días antes del crimen en el que decía que se iba con el creador. Semanas antes la madre ya había desaparecido con los niños de forma misteriosa. Este cúmulo de circunstancias puso sobre alerta a la abuela materna de la situación de riesgo que vivían los niños.

La abuela interpuso una denuncia en la que alertaba de la situación y manifestaba sus temores sobre que la madre de los niños pudiera quitarse la vida. El miércoles 13 de marzo incluso se entrevistó con el juez. La denuncia se difundió según el protocolo, se envió un oficio a través de un fax. Fax que no llegó a tiempo para que se iniciaran actuaciones de prevención y no pudo evitar el asesinato de los pequeños.