Un vórtice es un flujo turbulento en rotación espiral con trayectorias de corriente cerradas. En nuestro caso, formaremos un vórtice con un agitador magnético, que lo que hace es crear un campo magnético oscilante, de forma que introduciendo un imán cilíndrico (mosca) en el interior del vaso este gira, haciendo rotar el agua.

Un ejemplo muy evidente de un vórtice en la naturaleza son los tornados, que consisten en una masa de aire con alta velocidad angular cuyo extremo inferior está en contacto con la superficie de la Tierra y el superior con una nube.

En el interior del vórtice introduciremos un cucurucho. Debido al principio de arquímedes éste experimenta un empuje que lo hace flotar, pero la fuerza de succión del vórtice hace que descienda. Si ajustamos la velocidad de giro podemos hacer que el cucurucho descienda mucho e interrumpa el vórtice.

También observamos en este experimento el efecto giroscópico que hace que al rotar el cucurucho tienda a rotar en torno a su eje principal. Esto ocurre a causa de la conservación del momento angular.