Se trata de un sistema de reconocimiento de gestos faciales capaz de acoplarse a una silla de ruedas para facilitar su control a personas con discapacidad.

Son tres los elementos que incorpora. Un mini ordenador (Intel Nuc) que procesa los datos y ejecuta el algoritmo de reconocimiento de gestos, una cámara 3D (Intel realsense), y un brazo robótico impreso en 3D capaz de mover el joystick de la silla.

Reconoce hasta 11 tipos de gestos diferentes que se pueden personalizar y adaptar a las necesidades del usuario, se configura desde el ordenador accediendo a él a través de un escritorio remoto con el móvil u otro ordenador. En pocos segundos podemos dar de alta un nuevo usuario y vincular sus gestos al algoritmo de inteligencia artificial.

Hoobox, la empresa que ha creado el software de inteligencia artificial, comenzó a colaborar con Intel en 2016, tras una entrevista a 300 personas con discapacidad para saber si la idea era viable. Desde entonces se ha ido desarrollando el producto hasta que el año pasado se comenzaron a vender las primeras unidades en Estados Unidos, en Europa llegará el año que viene. El ingeniero se llama Paulo Pinheiro.

Como curiosidad, Intel, con otro proyecto diferente participó en el desarrollo de la silla de Stephen Hawkins, donde debían detectar micro gestos faciales para facilitar su comunicación.