
Mónica trabajó para Gabriela Guillén, cuidando de su hijo y haciendo labores de casa durante presuntamente siete meses. Un tiempo en el que dice sentirse engañada y durante el que no habría recibido todo el dinero que acordaron en un principio.

Estaba en el punto más alto de su carrera, cuando decidió quedarse embarazada. Fue entonces cuando su carrera como deportista de élite terminó de golpe.