El final de 'El Contenedor' ha llegado. Los miembros de las casas han vivido estos días con mucha intensidad, disfrutando de cada momento, aunque para algunos las últimas jornadas han sido como una tortura. El cansancio y la falta de recursos han hecho estragos provocando así fuertes discusiones.

El amor entre Dani y Lidia ha pasado por una fuerte crisis en los últimos días de 'El Contenedor'. La pareja de Sabadell no ha parado de discutir por diversas razones, entre ellas el móvil de Dani. Desde que el chico cogió su teléfono, Lidia ha sentido un gran distanciamiento de su pareja. Cada vez que hablaban era para reprocharse cosas, por lo que ella se ha planteado seriamente si realmente es ese el tipo de relación que quería. "No estoy bien, ni lo voy a estar”, ha declarado la joven.

En la casa de los Izquierdo-Vicedo también han vivido algún momento de tensión. En la penúltima visita a 'El Contenedor', Maribel y Alex han tenido un tenso rifirrafe. Alex quería salir de fiesta con sus amigos, por lo que le había pedido a su hermano que le cediera su objeto para cogerse una camisa, mientras su madre se las apañó para quedarse con tres pertenencias. La egoísta actitud por parte de Maribel ha sacado de quicio a su hijo mayor.

No todo han sido malos rollos. Marina y Desiré han vivido uno de los momentos más emocionantes de su vida. Juntas establecieron la estrategia de coger de 'El Contendor' el vestido de flamenca de Desiré para ganar así algo de dinero. Mientras estaban en la calle, un vendedor ambulante se acercó a ellas y le dio una limosna. Un gesto que emocionó a las dos andaluzas y que sacó más de una lágrima a Desiré. Las dos amigas quisieron agradecerle el acto al chico y le dieron todas las monedas que tenían en el bote. Una experiencia única que ha cambiado para siempre a nuestras chicas.

El amor y el cariño han estado muy presentes en esta última jornada de 'El Contenedor'. Juanjo ha echado mucho de menos a su madre en esta aventura. El chico no ha aguantado más y ha cogido las llaves del coche para ir a su pueblo y darle un beso a su progenitora. Cuando se han visto, madre e hijo se han fundido en un cálido abrazo. Además, la visita también le ha servido para ver a sus tías y volverse a casa lleno de tapers.

El final del reto ha estado muy marcado por la emoción y la nostalgia. Los miembros de la casas han hecho un balance por su paso por el programa, recordando tanto los buenos como los malos momentos que han atravesado. Para algunos, ésta experiencia les ha servido para unirse más, mientras que para otros ha sido una forma de distanciamiento. Pero a pesar de las adversidades que han encontrado durante el camino, los participantes han sabido hacerle frente y seguir hacia adelante.

Entre lágrimas, se han despedido de esta aventura que ha durado diez días. Una vivencia que les ha valido para conocerse mejor y valorar más las cosas importantes. Julián, emocionado, ha reconocido lo orgulloso que está de sus hijos después de esta experiencia. Marina y Desiré se han unido más que nunca; Juanjo, Raquel y Sergio han dejado de ser simplemente compañeros de piso para convertirse en grandes amigos; y Dani y Lidia han superado su crisis y han fortalecido su relación. Todos ellos nos han dado una gran lección: sí, es posible vivir sin objetos materiales. ¡Gracias!