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¿Sarp o Arif? Bahar debate su futuro entre el pasado y el presente en 'Mujer'

Ha llegado el momento clave en 'Mujer'. Bahar (Özge Özpirinçci) ya se ha reencontrado con Sarp y ya conoce tanto las causas de su "desaparición" como su nueva realidad familiar. Y ahora llega la hora de las decisiones. Llega la hora de pensar en el futuro y Bahar se debate entre la vuelta al pasado que supone el regreso de Sarp (Caner Cindoruk) o afianzar el presente que había empezado a construir con Arif (Feyyaz Duman).

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Desde el primer momento de 'Mujer' nos conmovió la historia de amor de Sarp y Bahar. Y desde el principio admiramos los esfuerzos de Sarp por hacer sonreír a su mujer, su ilusión de hombre de familia. Y también lloramos con Bahar, Nisan y Doruk su ausencia.

Después tuvimos nuestra primera crisis cuando Sirin irrumpió en escena como "la otra" y, sobre todo, como causante del "accidente" de Sarp. Afortunadamente todo se fue aclarando poco a poco y, a la vez que aprendimos que Sirin miente más que habla, nos reconciliamos con Sarp.

Sin embargo, nuestra reconciliación duró poco. Lo justo hasta que lo descubrimos viviendo en una casa más grande que todo el edificio de apartamentos de Arif y con una mujer cuyo pijama cuesta más dinero que todo el armario de Bahar, Nisan y Doruk juntos, incluyendo toallas y ropa de cama.

¿Cómo era posible que Sarp estuviera viviendo lejos de su mujer y sus hijos? ¿Cómo era posible que viviera rodeado de lujos y comodidades mientras que Bahar se dejaba la salud para llenar la nevera con lo imprescindible?

Tardamos, pero finalmente descubrimos la razón. Sarp se vio obligado a desaparecer por un cúmulo de desastrosas coincidencias. Cumplió a la perfección aquello de estar en el sitio equivocado en el momento inoportuno. Y, a partir de ahí ya no hubo marcha atrás en su huida.

Mejor dicho, sí hubo una oportunidad de reconducir la situación. Sarp, Bahar, Nisan y Doruk tuvieron una posibilidad de seguir siendo una familia unida y feliz.

Pero tropezamos otra vez con la misma piedra: Sirin y su habilidad innata para mentir.

Sirin destrozó a Bahar cuando provocó el accidente de Sarp. Sirin destrozó a Bahar cuando elucubró su presunta relación con su cuñado. Sirin destrozó a Bahar cuando le dijo a Munir que su hermana y sus sobrinos habían muerto.

Y, así, a través de esta tumultuosa montaña rusa llegamos a la actualidad. Y asumimos que Sarp, al igual que su mujer y sus hijos, ha sido víctima de Sirin y de unas circunstancias demasiado desfavorables.

Recuperar lo perdido

Sarp confiesa sus sentimientos a Bahar: “Ahora soy completamente feliz” | antena3.com

Es comprensible que Sarp quiera recuperar ahora el tiempo perdido. Es lógico que se sienta completamente feliz conviviendo con su familia. Es normal que quiera compensar todos los años de ausencia. Es entendible que quiera permanecer en ese espejismo de que todo es bonito y maravilloso.

En este momento Sarp está deslumbrado por la felicidad de estar todos juntos de nuevo, pero ¿es consciente de que esa burbuja es tremendamente frágil? Porque, por más que le duela a Sarp, el tiempo ha pasado y las circunstancias actuales no son las pasadas. Sarp no puede pretender volver atrás a aquel día en el que se subió a aquel ferry como si nada hubiera pasado. La situación ha cambiado. Él ha cambiado. Bahar ha cambiado.

Sarp tiene ahora una mochila que no puede dejar arrinconada en una esquina. Tiene una esposa y unos hijos que también son su responsabilidad. Es posible que nunca haya estado enamorado de esta segunda mujer y es cierto que Piril juega con cartas marcadas, pero Ali y Omer también forman parte de la ecuación. Y curiosamente parece que Bahar lo tiene más claro que el padre de los niños.

Es loable que Sarp quiera proteger a Bahar y sus hijos, pero parece olvidar, o no querer recordar, que ellos ya tenían una vida sin él y que su aparición ha sido como un terremoto, que los hace, sin duda, felices, pero que también los desestabiliza, los confunde y los lastima.

Es más, si nos ponemos quisquillosos y recurrimos a las odiosas comparaciones. Sarp superó el duelo por la presunta muerte de Bahar y los niños y se dio una nueva oportunidad con Piril. Sin embargo, Bahar tardó mucho más tiempo en superar su pérdida y tuvo muchas dudas antes de darse una oportunidad con Arif. E incluso renunció a esa relación cuando vio que afectaba a su hija.

Por otro lado, Sarp ha cambiado a ojos de Bahar. Ella entiende que no es culpable de haber desaparecido, pero no olvida el “capítulo Sirin” y, además, tiene claro que, por mucho que haya sido el héroe que los ha salvado de los hombres de Nesir, también es la causa de que hayan tenido que salir huyendo y que tengan que permanecer escondidos en medio de la nada.

Ahora la duda está en qué pasa por el corazón de Bahar. Sarp siempre estará en él como padre de sus hijos. Sabemos que Bahar haría lo que fuera por sus hijos. Lo ha hecho, lo hace y lo hará, pero ¿es suficiente para plantearse un futuro juntos?

Durante esta convivencia obligada, Sarp estaba ilusionado, emocionado, feliz; pero Bahar, incluso antes de la llegada de Piril, estaba visiblemente incómoda. Ha puesto su mejor cara y su mejor sonrisa por sus hijos, pero ¿su incomodidad se debía al evidente peligro o a que ya no le resulta cómodo estar cerca de Sarp?

Es más, ha habido detalles que llaman la atención. Bahar se refirió indirectamente a Sarp como “un recuerdo”. ¿Lo hizo por la presencia de Piril o porque de verdad forma parte de su pasado? Y, por otro lado, Sarp reconoce que si Bahar descubre lo de Yeliz “no podrá retenerla”. Si somos bien pensados, le preocupa no poder retenerla por el peligro al que se expondría regresando al barrio. Si somos mal pensados, le preocupa no tener otra oportunidad de tenerla cerca para recuperar el tiempo perdido.

Y, por el último, el tercer detalle es que cuando Bahar ha tenido un teléfono en sus manos no ha llamado a su madre, ni a Enver, ni a Ceyda. Bahar eligió hablar con Arif.

Arif, de vecino huraño a compañero incondicional

Arif se declara a Bahar en una romántica cita: “Te querré hasta la muerte” | antena3.com

Porque Arif está en el presente de Bahar y hasta hace relativamente poco también era su proyecto de futuro.

Es curioso. Mientras que Sarp nos simpatizó desde el principio, Arif no nos ofreció la mejor primera impresión. Lo conocimos como un casero hosco, huraño, malencarado, antipático. Cada vez que le hablaba a Bahar era para gruñirle y aun recordamos cómo nos faltó el aliento cuando la encerró en aquella habitación de su casa.

Sin embargo, después, a la vez que descubríamos que Sarp no era ‘don perfecto’ comprendimos que Arif no eran tan imperfecto.

Día a día, detalle a detalle, Arif fue entrando en la vida de Bahar y de sus hijos como el mejor apoyo, como un pilar fundamental. Arif siempre estaba dispuesto y disponible para ayudarlos. Compartió con Enver el rol de figura paterna para los niños y siempre prestó su brazo para que Bahar se apoyase y no se derrumbase.

Arif no tiene el encanto natural de Sarp. La cuesta expresar sus emociones, pero eso no les quita intensidad a sus sentimientos. Arif quiere a Bahar y lo ha demostrado con hechos más que con palabras.

Y no lo ha tenido fácil. Ha tenido que luchar contra un fantasma omnipresente y lo hizo con bastante caballerosidad y delicadeza, hasta que cometió el fatídico error de desmentir a Doruk cuando vieron a Sarp en el hospital.

Porque aún nos persigue la duda. ¿Calló para proteger la salud de Bahar o para proteger su anillo en el dedo de Bahar?

Sea como fuere, Arif fue elegante en la derrota. Cuando Bahar le devolvió el anillo por los recelos de Nisan, Arif lo cogió, lo guardó, se dio la vuelta y se fue. Pero ni dio un portazo ni se alejó demasiado. Tal vez Bahar no sea su prometida, pero Arif sigue enamorado y seguirá cuidando de ella desde la posición que le corresponda en cada momento.

Bahar, en el centro de la ecuación

Bahar y Sarp tuvieron una historia maravillosa en el pasado, pero Bahar y Arif también fueron construyendo una bonita relación en el presente. Sarp es el padre de Nisan y Doruk, pero Arif también actuó como padre en más de una ocasión. Sarp y Arif quieren a Bahar, pero ¿y ella?

Bahar ha pasado por mil y una calamidades desde que la conocemos. Y, ahora que parecía que podría vivir con algo de calma y tranquilidad, toda su vida se desequilibra con el regreso de su marido.

Es evidente que Sarp está buscando la fórmula para recuperar a su familia, ¿pero es eso lo que quiere Bahar? Está claro que le hace feliz que sus hijos se hayan reencontrado con su padre, pero ¿quiere ella retomar la relación sentimental con Sarp? ¿Podrán recuperar lo que fueron en el pasado o decidirán olvidarlo todo y empezar de cero nuevamente?

Y no podemos descartar que Bahar haya pasado página. Que quiera a Sarp como el padre de sus hijos, pero no como su marido. ¿Será más fuerte el cariño que fue naciendo día a día con Arif que el amor que sentía por Sarp en el pasado?

Aunque, conociendo a Bahar, su fuerza, su determinación, su valentía, su independencia, no podemos descartar que siga la misma línea que ha seguido hasta ahora. Seguir adelante con su vida siendo aquello que más feliz la hace: ser madre.

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