Yaman, el héroe que marca la diferencia

La llegada de Yaman Koper (Cagatay Ulusoy) a Altinkoy fue complicada y su estancia allí tampoco fue fácil. Cada vez que algo inusual, raro o malo sucedía tras la barrera de seguridad la culpa era indiscutiblemente del aprendiz de delincuente que Selim había metido en su casa. Es más, hasta en el propio hogar de los Serez había división de opiniones sobre la llegada del muchacho.

Sin embargo, no hizo falta demasiado tiempo para que los hechos pusieran fin a los prejuicios. Yaman fue el superhéroe que sacó a Mert de su aislamiento social. Yaman fue el superhéroe que salvó la vida al gran magnate Asim Serez. Yaman fue el superhéroe que siempre daba un paso al frente y nunca retrocedía para defender a cuantos quería.

Pero Yaman fue, sobre todo, la evidencia de que la vida sí da segundas oportunidades, pero hay que saber aprovecharlas. Y Yaman lo hizo al máximo. Estudió mañana, tarde y noche para ganarse una beca con la que labrarse un futuro. Trabajó casi de todo para que nadie lo pudiera acusar de vivir como un mantenido.

Y, sobre todo, Yaman nunca renunció a sus orígenes. Ahora es uno más en Altinkoy. Los adultos ya se acostumbraron al hijo adoptivo de los Serez y los jóvenes lo aceptaron como uno más de la pandilla. Pero Yaman sigue sintiéndose parte de Tozludere. Y sigue tendiendo la mano a su familia y sus amigos, aunque ese lazo también le cause remordimientos y más de un dolor de cabeza.

Yaman es muy consciente de que su llegada a Altinkoy también provocó la entrada de otros individuos menos recomendables. Pero, el tiempo también mostró que tras las altas murallas de las mansiones también se esconden miserables escondidos bajo trajes de respetables hombres (y mujeres) de negocios.

En definitiva, Yaman entró en Altinkoy como una amenaza, como un peligro, como un elemento no deseado, pero, el tiempo lo ha puesto en su lugar. Yaman es ahora el gran superhéroe del lugar y todos sus residentes saben que cuando haya un problema super-Yaman acudirá al rescate.

Mira, la princesa prometida

Y mientras Yaman ascendía a los cielos desde el subsuelo de Tozludere, Mira (Serenay Sarikaya), la reina del baile, la princesa de Altinkoy, vivía su particular caída a los infiernos. Mientras Yaman se asentaba como uno más de los Serez, Mira veía cómo se desmoronaba su familia.

Y a eso habría que añadir la quiebra económica de Faruk, el desprestigio social, la mudanza a un piso más pequeño que el salón de su casa de Altinkoy, una relación complicada con su madre y, sobre todo, una enfermedad que ha sido una bomba de relojería desde que fue diagnosticada.

Sin embargo, en medio de todo ese caos, Mira encontró un oasis de paz, consuelo y tranquilidad en los brazos de Yaman. El superhéroe fue también el príncipe encantador que nunca permitió que su princesa flaquease. Es cierto que tuvieron sus altibajos, pero Yamira fue siempre más fuerte que todos los complots urdidos en su contra y, sobre todo, siempre resistió los boicots que ellos mismos provocaron más de una vez a su relación.

El cuento del monito y la mariposa

Pero si Yamira nos conquistó a base de canciones, miradas y la convicción de que querían un futuro juntos, la otra gran pareja de 'Medcezir' nos cautivó a base de simpatía y de continuas sorpresas.

Siendo sinceros, nadie confiaba al principio en que el solitario Mert (Taner Ölmez) pudiese siquiera llegar a rozarle una mano a su deseada mariposa, pero la llegada de Yaman a su vida hizo posible el milagro. Su “hermano” fue siempre el mejor consejero y, también, quien siempre le dio ese empujón que necesitaba para salir de su burbuja “jedi”.

Pero si alguien nos ha sorprendido ha sido Eylül (Hazar Ergüclü). La conocimos como una niña bien más preocupada por la moda, los selfies y los likes que por cualquier otra cosa. Pero, capítulo a capítulo, hemos descubierto a la verdadera Eylül. A la mariposa que se escondía detrás de un maquillaje perfecto y los estilismos más estilosos.

Descubrimos que la frivolidad de Eylül no era más que una coraza con la que esconder su sensibilidad y su miedo a la soledad. Y, sobre todo, descubrimos a la Eylül amiga, la que siempre ha estado al lado de Mira fuera el lugar que fuera a la hora que fuera y ante el problema que fuera.

Mira tuvo mucha suerte de cruzarse en su camino con Yaman, pero también fue muy afortunada por haber construido una amistad tan sincera y verdadera con Eylül.

Al final Eylül y Mert, la mariposa y el monito, fueron la fuerza que siempre acompañó a Yaman y Mira.

Selim, el protector

Si hubiera que elegir un personaje clave de ‘Medcezir’ sería, sin duda, Selim (Baris Falay). El abogado Serez fue quien dio origen a toda esta historia apostando por un muchacho por quien nadie daba una lira. El abogado Serez fue quien nos abrió las puertas al verdadero Altinkoy y nos mostró que no era oro todo lo que relucía. El abogado Serez fue quien nos emocionó con su especial historia de amor con Ender y su desgarradora tristeza cuando la perdió. El abogado Serez fue quien se esmeró por solucionar uno a uno todos los problemas de todos cuantos llamaban a su puerta. El abogado Serez fue quien nos hizo sonreír al verlo mirar de reojo celoso a su cuñada.

Y si Selim se ha esforzado siempre por solucionar conflictos y por mantener unida a su familia, Sude ha sido su antítesis. Tenía una vida de esas que parecen diseñadas para aparecer en las revistas, pero su exceso de ambición provocó que el castillo de naipes se derrumbase a su alrededor.

Aunque lo cierto es que los naipes que cayeron fueron todos cuantos estaban a su alrededor (Faruk, Kenan, Asim, sus hijas en determinados momentos) porque Sude siempre ha conseguido mantenerse a flote. Daba igual que sus hijas se avergonzasen por los actos de su madre, daba igual que Selim tuviese que acudir más de una vez en su ayuda. Para Sude lo más importante era ser la reina de Altinkoy y consiguió hacerse con el trono. El precio a pagar era lo de menos.

Orkun, el personaje más odiado

A Sude la hemos aborrecido en más de un capítulo, pero el título de personaje de más odiado, sin duda, se lo lleva Orkun (Metin Akdülger). ¿Cómo definir a Orkun? Quizá sería adecuado describirlo como el príncipe destronado. Orkun era el candidato natural para ser el dueño y señor de Altinkoy. Tenía una vida perfecta: dinero, coches, una novia ideal, amigos….

Pero todo eso se esfumó el día que Yaman cruzó la barrera de seguridad de Altinkoy. Ese mismo día Orkun perdió a Mira y en las semanas y meses que siguieron fue perdiendo todo lo demás. Pero, sobre todo, Orkun se perdió a sí mismo. Y esa es la gran diferencia con Yaman. Uno supo adaptarse a sus nuevas circunstancias sin perder su esencia, pero Orkun no fue capaz de asumir su nueva realidad.

A Orkun hay que reconocerle el mérito de la persistencia. Hasta el final intentó librarse de su gran enemigo, de ese usurpador que le quitó lo que más quería, de ese “don nadie” a quien todo le salía bien. Casi podría decirse que la historia de Yaman y Orkun ha sido como la del correcaminos y el coyote. Orkun ha hecho todo cuanto se le ha ocurrido por derrotar a Yaman, pero, como le pasaba al Coyote, el correcaminos siempre tenía ese plus de suerte que lo hacía esquivar zancadillas, obstáculos, trampas y demás.

¿Qué nos deja ‘Medcezir’? Nos deja el aprendizaje de que las segundas oportunidades existen y no hay que desaprovecharlas. La creencia de que el karma es una realidad que te devuelve aquello que das. La reflexión de lo

importante que resulta en la vida contar con una familia sólida y unos amigos leales.

En definitiva, ‘Medcezir’ ha sido una historia de amor entre la princesa del cuento y el príncipe mendigo. Ha sido la historia de un buen hombre que creyó en las segundas oportunidades. Ha sido una historia sobre la fuerza de la amistad. Ha sido la historia de un hombre que lo cambió todo para que nada volviese a ser igual.