Reyyan, el pájaro enjaulado

Es gracias a Reyyan que regresamos a aquella mansión testigo de las lágrimas y la felicidad de Sila. Reyyan vive en ese palacio que, sin embargo, para ella es una prisión. Siente que no es su lugar, que se ahoga entre sus paredes. Es por eso que cada vez que tiene oportunidad escapa al galope para respirar aire fresco y sentirse libre.

Y, sobre todo, Reyyan también huye de un sentimiento que ha ido creciendo en su interior. El del desamor de su abuelo. Reyyan tiene el cariño de sus padres y de su pequeña hermana, pero siente que su abuelo no la aprecia. Y, poco a poco, los hechos le dan la razón.

Su prima Yaren es la nieta ideal, pero Reyyan es "terca, rebelde y no obedece a sus mayores". Poco importa que Reyyan no haga nada malo o incorrecto. No importa que todos sus actos tengan una explicación coherente. Reyyan nunca tiene la oportunidad de defenderse. Reyyan no tiene derecho a la presunción de inocencia. Reyyan siempre es culpable y, por eso su abuelo gritará, se enfadará y la golpeará.

Es por eso que Reyyan sueña con volar muy alto y, sobre todo, muy lejos. Quiere alejarse de ese entorno que la asfixia y ansía ese milagro que llegue a su vida para encontrar su hogar.

Miran, el león vengativo

Y su milagro llega justo cuando ella lo invoca. Miran aparece en su vida de forma accidental, pero nada casual porque ese apuesto desconocido para ella, pero no para su familia, hace mucho tiempo que ronda a los Şadoğlu con un objetivo muy claro: vengar la afrenta cometida en el pasado a su familia.

Hay que reconocer que el plan de Miran es brillante. Se ha ido infiltrando poco a poco, paso a paso, en el mundo de los Şadoğlu. Primero, a través de los negocios y, ahora que confían plenamente en él, ahora que los tiene completamente endeudados, ha llegado el momento de poner en marcha la siguiente fase del plan: destruirlos desde dentro.

Es por eso que no le tiembla la voz al pedir en matrimonio a una de las nietas del patriarca. Es más, tampoco se deja impresionar por el poder de Nasuh

cuando casi le obliga a prometerse con Yaren. Miran muestra ahí que es un hombre con las ideas claras y, sobre todo, que es valiente.

Y, desde luego, es un hombre de palabra. Él dijo desde el principio que quería comprometerse con Reyyan y es con Reyyan con quien se compromete. También se ha comprometido con su abuela a vengarse de sus enemigos, ¿cumplirá también su palabra en este tema?

Un romance en medio de una venganza

Y aquí empieza la verdadera historia de este romance imposible. Reyyan aún está en shock porque creía que Miran iba a su casa para comprometerse con su prima y ahora es ella la que tiene un anillo en el dedo para casarse con ese desconocido que ha llegado a su vida para cambiarla por completo.

El problema de este romance no es que sea muy precipitado, ni que Nasuh haya aceptado a regañadientes, ni que Yaren haya montado en cólera, ni que Asat se haya quedado blanco. El problema de este romance es que Reyyan no es más que una pieza más en la venganza de Miran, un instrumento más con el que destruir a los Şadoğlu.

Sin embargo, hay gestos y actitudes que ya nos indican que ese objetivo de Miran puede tener fisuras. Si sólo quiere vengarse, ¿por qué insistir en casarse con Reyyan y rechazar a Yaren?

Y, sobre todo, hay miradas que hablan mucho más que la mejor frase del mejor guion. Cada vez que Miran clava sus ojos en Reyyan sabemos que el amor tiene una oportunidad en medio de la venganza. Y en este sentido la tremenda expresividad de Akın Akınözü es la mejor aliada de esta historia porque nos transmite perfectamente la lucha interna que empieza a despertarse en el interior de Miran.

Habrá que esperar a ver cómo evolucionan los acontecimientos, pero no descartemos que si Reyyan acertó con aquello de que ella lo esperaba y él la buscaba, también tenga razón cuando dijo aquello de que su milagro llegará y "yo seré su milagro".

¿Será Reyyan ese milagro necesario para que Miran abandone su misión vital? ¿Será el refugio que encuentre Miran para huir de ese pasado traumático lleno de odio, rencor y dolor? ¿Serán la sinceridad y el amor de Reyyan suficientes para derrotar ese deseo de venganza alimentado durante años por Azize? ¿Serán las miradas de Reyyan capaces de borrar del rostro de Miran la crispación y la rabia?

Y, sobre todo, ¿cuál será la reacción de Reyyan cuando descubra esa otra cara, esas otras miradas, de Miran? ¿Lo perdonará o se apoderarán de ella el odio y el rencor?

Las calles de Mardin fueron testigos de cómo el amor de Sila y Boran derrotó a la tradición, ¿podrá el amor de Reyyan y Miran derrotar a la venganza?

Los otros

Pero Miran y Reyyan no solo tendrán que luchar contra la venganza, sino contra otros enemigos de carne y hueso.

La primera de la lista es Yaren, que no perdonará a su prima haberle arrebatado al hombre de sus sueños (nunca fue su realidad). Yaren es una mujer malvada que transmite una “energía maligna” y, si ya antes del "capítulo Miran" aprovechaba la más mínima oportunidad para provocar la ira del abuelo hacia su prima, ¿de qué será capaz ahora? Si antes era peligrosa con su lengua sibilina, ahora puede serlo mucho más porque su rencor y su odio han crecido de forma exponencial alimentados por la envidia y los celos.

En cuanto a Asat, no parece tan mala persona como su hermana, pero el hecho de que al caballo de Reyyan no le guste ya es más que suficiente para ponerlo en cuarentena. Quiere a Reyyan, pero el nuevo pretendiente ha sido mucho más rápido ¿Qué hará ahora? ¿Se retirará con dignidad para sufrir en silencio al ver a Reyyan en los brazos de otro? ¿Seguirá peleando contra Miran? Eso sí, no descartemos que Asat pueda convertirse en un buen apoyo para Reyyan cuando descubra las verdaderas intenciones de Miran.

Y, aunque por ahora sabemos muy poco, no hay que perder de vista a Gonul porque su actitud nos hace sospechar que no es quien nos han hecho creer que es. ¿Por qué ha ido con cara de funeral al compromiso? ¿Qué papel jugará en esta historia?

El secreto de la mansión

Pero el interés de ‘Hercai’ también está en la mansión Şadoğlu. El personaje estrella es, con permiso de la pequeña señora Gül, el patriarca de la familia. Nasuh Şadoğlu tienen todas las características de manual para convertirse en el más odiado. Con su bofetada a Reyyan ya se ganó todo nuestro desprecio y su burda maniobra para casar a su nieta favorita perjudicando a la otra no hizo más que reforzar nuestra primera impresión.

Es por eso que casi deseamos que Miran cumpla con su objetivo y le haga pagar toda esa soberbia (siempre que eso no implique lastimar a Reyyan). El duelo entre Nasuh y Miran promete grandes momentos. El viejo patriarca ni se imagina que tiene en su casa a su peor enemigo, que ha dejado de ser un simple socio para convertirse en parte de la familia. ¿Cómo reaccionará al descubrir el engaño? ¿Será demasiado tarde o podrá reaccionar a tiempo?

Si a Nasuh le deseamos todo lo malo, su hijo Hazar se ha ganado ya nuestro cariño. Primero, por defender a su hija yendo a cenar con ella en la cocina. Si su hija no es bienvenida en la mesa familiar, él tampoco.

Pero, sobre todo, Hazar nos ha ganado cuando descubrimos el gran secreto que esconden los muros de esa mansión. Dadas las costumbres y tradiciones de Mardin y visto el carácter de Nasuh, no debió ser fácil para Hazar hacer valer su decisión de adoptar a la hija de otro hombre y, sobre todo, no debe ser fácil callar ante las lágrimas de Reyyan por los desplantes y desprecios constantes de Nasuh.

El secreto se ha mantenido durante años y hasta el propio Nasuh no quiere que se descubra que su nieta es una “bastarda”. Una cosa es que él trate a su nieta con la punta del pie y otra cosa es que todos sepan que lleva el apellido Şadoğlu, pero no su sangre.¿Cuánto tiempo seguirá oculta la verdad? Ya hemos comprobado que Handan no tiene ningún reparo en recordarle a su cuñada su pasado, ¿revelará el secreto como arma contra Reyyan en represalia por las lágrimas de su hija?

'Hercai' sólo acaba de empezar, sólo hemos hecho una primera aproximación a esta historia de odio entre los Şadoğlu y los Aslanbey, solo hemos descubierto algunos de los secretos que esconden sus personajes, sólo hemos tenido tiempo para intuir sus personalidades e intenciones, pero tenemos ya muchas razones para regresar cada semana a Mardin, cruzar esa puerta de madera, subir esas escaleras, sentarnos en esa terraza y, desde allí, ser testigos de si el amor logra derrotar a la venganza o si la venganza es más fuerte que el amor.