La búsqueda del asesino

El asesinato de Ahmed y Sibel fue el inicio de la historia del capitán y la signorina en 'Amor de contrabando' y a día de hoy sigue siendo el gran misterio que los une. Ambos necesitan respuestas, aunque las cosas hayan dado un giro inesperado.

Si bien Elif sigue buscando respuestas a la muerte de su padre, para Omar todo ha cambiado. Ya no es el doliente y enamorado novio que clama justicia por la pérdida de la mujer que creía amar. Porque si para Elif fue un duro golpe descubrir los secretos empresariales de su padre, para Omar fue un auténtico mazazo averiguar que estuvo a punto de casarse con una completa desconocida.

Sin embargo, el capitán no va a cejar en su empeño de encontrar al asesino. Lo hará por su responsabilidad policial y, desde luego, también lo hará por Elif.

Pero si un reto es encontrar a culpable, no va a ser menor el reto al que tendrá que enfrentarse cuando descubra lo que los espectadores ya sabemos. Si para nosotros fue un shock descubrir la identidad del asesino, ¿cómo reaccionará Omar? ¿Cómo repercutirá en su relación con Elif? ¿Cómo gestionará el terremoto emocional que la verdad provocará? ¿Será capaz de soportar una revelación tan dolorosa e imprevista?

Operación blanqueo

Y, a la par que buscan al asesino, Omar y Elif también se han convertido en incansables buscadores de diamantes. Aunque la búsqueda de esas piedras preciosas ha quedado un tanto relegada por un entramado ilegal de proporciones y consecuencias mucho más relevantes.

Elif se vio en una encrucijada. O encontraba y entregaba los diamantes o se convertía en una delincuente por blanquear dinero de la mafia. Y Elif tomó el único camino que vio ante así. Delinquir ella para proteger a su familia de daños mucho mayores.

Omar casi soluciona todos los problemas de Elif porque estuvo muy, pero que muy cerca de esos codiciados diamantes. Sin embargo, como él mismo ha reconocido, cuando quiere a alguien, su habilidad como detector humano de

mentiras queda inutilizado y en este momento lo que menos puede imaginar Omar es que el causante de todos sus problemas está muy cerca de él.

Ahora mismo, la única forma que tiene Omar de ayudar a Elif es convertirla en cooperante policial o, dicho de otro modo, ayudarla para que corra los menos riesgos posibles en su papel de “cebo”.

¿Saldrá bien la operación que están preparando? ¿Será Elif una alumna aventajada a la hora de fijarse en los detalles y templar los nervios? ¿Volverá a ser el capitán el héroe de su signorina como cuando rescató a su hermana?

Paréntesis sentimental

Y por si Elif no tuvieran suficiente con buscar a un asesino y luchar contra la mafia, también debe lidiar con sus sentimientos y emociones. Lo que comenzó como una estrategia investigadora terminó por convertirse en la más romántica de las realidades.

Omar y Elif nos han regalado grandes momentos con sus constantes encuentros y desencuentros; con los intentos de acercamiento de una y los amagos de alejamiento del otro; con las confesiones a la presunta mejor amiga y al indiscutible mejor amigo; con las interminables discusiones y las miradas cómplices; con el miedo de ella por haberle mentido y los celos de él por miedo a perderla…

Hubo una noche en la que finalmente ambos se encontraron en el mismo punto, pero a la mañana siguiente volvió la distancia. Elif no estaba dispuesta a ser una nueva Sibel y confesó todo lo que había callado. Era consciente del riesgo, pero volvió a demostrar su valentía y dio un paso al frente.

Y Omar volvió a dar un paso atrás. Sus principios le dicen que no puede pasar por alto una mentira de ese calibre, pero su corazón lo traiciona. Quería alejarse, pero una y otra vez termina al lado de la signorina.

¿Durará mucho tiempo ese distanciamiento? ¿Será capaz Omar de dejar atrás la mentira de Elif? ¿Podrá Levant aprovechar esta oportunidad para hacerse un hueco en la vida privada de su jefa?

La sombra Metin

Y si para Elif, Omar ha sido siempre el héroe de la historia, Metin ha sido su peor pesadilla. Desde que se cruzó en su camino, todo han sido problemas, disgustos y lágrimas para la signorina.

Omar logró solucionar el problema de Nilüfer y está poniendo todo de su parte para librarla de la acusación de blanqueo de capitales, pero Metin siempre tiene un vídeo bajo la manga. Pero el problema no son Metin y sus trampas o sus malos modos, el gran conflicto está en que este oscuro hombre de negro solo es un eslabón de la cadena que aprisiona a Elif.

El auténtico reto para Elif y Omar será ir un paso más allá, subir un escalón más y acercarse a la cima de la pirámide donde se esconde el gran hacedor de todos los males: Tayyar. Ese socio de Ahmed, ese amigo de Zerrin, ese tío de Elif, ese gran empresario, ese generoso filántropo, es el mismo al que no le tiembla la mano a la hora de maltratar a su esposa, mandar secuestrar a la hija de sus grandes amigos, chantajear a su casi sobrina y tratar a su hijo como un peón en sus negocios más oscuros.

Si para Omar va a ser un duro golpe conocer la identidad del asesino de Sibel, para Elif no va a ser menos doloroso descubrir que el causante de sus desvelos es ese hombre al que siempre acude en busca de ayuda, apoyo y consejo como si de un segundo padre se tratara.

Y en ese reto de desenmascarar a Tayyar entra la duda de saber qué posición tomará Metin. Hay momentos en los que parece querer destruir a ese padre que no lo considera un hijo, lo que lo haría un valioso aliado. Pero, en otros momentos, parece incapaz de romper ese hilo invisible que los une.

Parece claro que Metin odia a Tayyar, pero ¿quiere destruirlo? ¿sería por venganza o por ambición? ¿Quiere hacerle pagar por lo que le hizo a su madre o quiere ocupar su lugar como gran capo de la organización? ¿Ayudaráa Elif y Omar o seguirá siendo un obstáculo en su camino?

Tensiones familiares

Y Elif aún debe lidiar con más problemas, aparte de los sentimentales y los legales. Se ha convertido en la cabeza de una familia con unas hermanas que no le están poniendo las cosas fáciles.

Por un lado, Nilüfer prefiere escuchar y creer las palabras envenenadas de su secuestrador antes que a su hermana, que prefiere pensar que Elif se fue de vacaciones a Roma de paso que gestionaba sus turbios negocios antes que ver a Metin como el peligroso delincuente que es.

Nilüfer ya ha tomado su decisión en base a una lógica totalmente ilógica. Fue Metin la salvó y su hermana se equivocó al jugarse la vida y la libertad por ella porque simplemente no quería ser salvada. Elif ha intentado romper todos los lazos entre Nilüfer y Metin, pero, sin duda, aprovecharán la más mínima oportunidad para reencontrarse.

La actitud de Nilüfer puede tener cierta explicación si combinamos un evidente síndrome de Estocolmo con un enamoramiento propio de una adolescencia no superada, pero, ¿y Metin? ¿Es sincero sobre sus sentimientos? ¿De verdad se ha enamorado de Nilüfer o solo la está utilizando para lastimar a Elif? ¿O acaso se acercó a Nilüfer para quitársela a ese hermanastro que tuvo todo lo que a él se le negó?

Y si la hermana pequeña toma malas decisiones por inmadurez, la mayor es víctima de su desequilibrio emocional. Y, una vez más, es Elif quien tiene que echar mano de toda su fortaleza para gestionar la inestabilidad mental de Asli.

Pero si la situación en el hogar Denizer es complicada, en casa de los Demir las cosas tampoco están mucho mejor. La única ventaja es que la verdad aún no ha salido a la luz. Elif se ha encontrado de golpe con todos los problemas, pero Omar ni siquiera se imagina que su apacible refugio familiar es un volcán a punto de explotar y la lava que expulsará amenaza con arrastrar con todo lo que encuentre a su paso.

Elif y Omar se conocieron en el peor momento de sus vidas. Desde entonces han vivido situaciones delicadas, pero también instantes de felicidad. Ahora se enfrentan a retos muy complicados, pero, esta vez parten con una ventaja. Ahora los problemas los enfrentan juntos. La duda está en si serán lo suficientemente fuertes como para solucionar todos esos retos o si esos retos serán más fuertes que ellos.