¿Qué tiene 'Velvet' para que haya decidido regresar a la televisión?
Cuando me ofrecieron participar en 'Velvet' no me lo pensé. Me constaba, que la productora Bambú cuidaban -casi mimaban- sus series hasta un nivel exquisito de calidad. Me atrajo también volver a trabajar a las órdenes de uno de sus dos directores, Carlos Sedes, con quien había hecho hace dos años 'La Viuda Valenciana'. Me parecía también muy atractiva la época de finales de los años cincuenta en que está ambientada pero, sobre todo, me embarqué porque sabía que era una serie muy visual que engancha al espectador.

En Velvet usted interpreta a doña Blanca, la jefa del taller de costura de las galerías. ¿Qué le atrajo del personaje?
Siempre me enamoro de los personajes, aunque sean tan antipáticos como doña Blanca, una mujer muy exigente y autoritaria. Cuando leí el primer guion no sabía por dónde iba a ir mi personaje, pero intuía que una mujer tan amargada, malhumorada e inflexible, que casi bordea la maldad en su trato a las costureras, tenía que ser también una mujer marcada por la vida. Para mí era muy interesante descubrir cuáles eran sus heridas y su vulnerabilidad. Lo mejor es que al ser una serie de largo recorrido me permite la posibilidad de desarrollar ese lado oculto de doña Blanca, porque una serie de este tipo es un poco como la vida en la que nunca sabes lo qué te va a deparar.

Doña Blanca se aleja bastante de su propia personalidad. ¿Ha sido un reto para usted dar vida a un personaje tan duro y seco?
Todos tenemos en mayor o menor dosis lados oscuros y claros en nuestra genética y en función del predominio de unos u otros se constituyen nuestra personalidad. Mi creación del personaje bebe también de ese lado oscuro que tengo; ese punto autoritario y perfeccionista y, por qué no reconocerlo, hasta inflexible que también forma parte de mi personalidad, aunque claro no llego a los niveles que tiene mi personaje.

Para alguien como usted que siempre hace gala siempre de su sonrisa ¿ha sido duro no poder sonreír en la serie?
Es verdad, nunca sonrío. A veces hasta me digo con humor: no hay manera de arrancar una sonrisa a doña Blanca. Pero es cierto también que cuando estoy en su piel, no me sale reír. En rodaje no me cuesta. Espero que algún día veamos soltar una carcajada a doña Blanca.

¿Qué es lo que más le gusta de 'Velvet'?
La serie tiene muchísimos ingredientes que van a conseguir enganchar al espectador. Sus maravillosos decorados, el vestuario, el maquillaje y la fotografía, pero además, por el perfecto equilibrio que los guionistas han conseguido entre la trama romántica, las historias de los personajes de las galerías, el humor, el drama e, incluso, la intriga.

¿Qué cree usted que va aporta 'Velvet' a la ficción nacional?
Esta ficción tiene un punto con aquellas películas de los años cincuenta, como las que interpretaba Audrey Hepburn. Eran películas que tenían colores brillantes y un gran componente de fantasía en las historias que contaban, que en muchas ocasiones casi eran cuentos. Todo en ellas era bonito, y eso le ocurre también a 'Velvet'. Los personajes de la serie también sufren pero todo está envuelto en esa luminosidad, en ese bonito color, y hasta casi sabor, que te entra directamente por los sentidos.

'Velvet' muestra la vida y el glamour de la alta sociedad española de los sesenta, pero también la vida de la clase trabajadora. Los almacenes son casi un microcosmos donde se plasma la sociedad de la época ¿no?
Social y políticamente los años sesenta fueron una época triste y gris porque se vivía en plena dictadura y eso duró hasta bien entrados los setenta. Pero la serie no pretende reflejar esa realidad política sino que lo que muestra es como vivía una cierta burguesía adinerada que buscaba el glamour con la moda. Esto contrasta con la realidad de la clase trabajadora representada por las costureras y los dependientes con su día a día, sus problemas y también sus alegrías. Pero siempre desde el lado humano y cotidiano porque no es la función de la serie hacer una reflexión social o política. La serie reivindica en cierta forma a diseñadores tan importantes como Balenciaga o Pertegaz que crearon escuela en nuestro país. ¿Es importante reconocer el trabajo de estos pioneros?La moda está presente en la serie porque esa sociedad burguesa buscaba el glamour, entre otras cosas, en la moda. En la serie están presentes y se recuerda que en esos años había grandes diseñadores españoles como Balenciaga o Pertegaz que crearon una moda muy femenina y atractiva.

¿Se siente un poco de envidia al ver los vestidos que llevan sus compañeras de reparto cuando usted va siempre con su uniforme?
Me muero de envidia cuando veo los vestidos de mis compañeras, especialmente los que lleva Manuela Velasco. Es durísimo para mí vestir siempre con el uniforme que lleva doña Blanca: camisa blanca y la falda negra. Pero quién sabe a lo mejor un día vemos a doña Blanca con uno de esos vestidos y además sonriendo…

En tiempos de crisis ¿es más necesario series románticas como ésta?

Lo más importante es que las series tengan calidad, por encima del tono o de lo que cuenten. En estos tiempos se puede hacer series de época y románticas, como se pueden hacer realistas y que muestren la realidad más cruda. Yo creo que el requisito es que siempre se hagan con calidad. Ese es el único camino.

¿Cada día cine y televisión están más cerca?
La forma de trabajar en televisión está cambiando y cada día los dos medios están más unidos. En 'Velvet' los equipos proceden tanto del cine como de la televisión. Hay una gran conciencia en todo el equipo de que tenemos que mimar y cuidar el producto. Se trabaja con el tiempo necesario para que los equipos técnicos y artísticos saquen lo mejor de sí. Se busca la mejor iluminación y se respeta un tiempo para que nosotros los actores podamos exprimir todo a nuestros personajes. Los directores se esfuerzan también por sacar el mejor partido de los guiones para que nada sea previsible u obvio. Hemos hecho televisión con el tiempo y el mimo del cine.

'Velvet' tiene un amplio e importante casting. ¿Cómo ha sido la relación con sus compañeros?
El trabajo con los demás actores ha sido fantástico. Al contrario de mi personaje, lo paso muy bien con mis chicas costureras. Lo mejor ha sido mi encuentro con Pepe Sacristán con quien nunca había coincidido anteriormente. Para mí era como mi asignatura pendiente trabajar con él y hacerlo ha sido muy gratificante. Sacristán es, además de un grandísimo actor, un compañero maravilloso y muy divertido que en los intervalos del rodaje cuenta miles de anécdotas que ha vivido en su carrera y que te hacen evocar la vida del actor.

Con series de tan alta calidad como 'Velvet'… ¿se nos debe de quitar cualquier complejo ante lo que nos llega de fuera? ¿La ficción española puede ya competir con cualquier ficción internacional?
La ficción española está en lo más alto del panorama, no hay más que ver que nuestras series se venden en los mercados internacionales. 'El Tiempo Entre Costuras' que se ha comprado en muchos países y hay otras, como 'Cuéntame', 'Gran Hotel', 'El Secreto de Puente Viejo' o 'Con el Culo al Aire' que se han adaptado en otros países. Tenemos un alto nivel de calidad, aunque con las limitaciones de nuestro propio mercado. Las series españolas no pueden asumir grandes riesgos en su contenido como sí lo hacen las series americanas porque nuestras producciones están enfocadas a un público familiar, más generalista. Aquí no nos podemos permitir hacer series tipo 'Mad Men' o 'Breaking Bad'.

Para finalizar dígame porqué tenemos que ver 'Velvet'.
'Velvet' es una serie que da gusto mirar, que te entra por los ojos y es muy atractiva en todos sus componentes.