UNA SITUACIÓN DIFÍCIL
Victoria Beckham y la relación de Brooklyn con Nicola Peltz: cómo una suegra puede afectar en una pareja
Las tensiones familiares que rodean a Brooklyn Beckham y Nicola Peltz han vuelto a situar en el foco una dinámica frecuente: la dificultad de algunas madres para aceptar a la pareja de su hijo. Un conflicto que, más allá de la actitud de Victoria Beckham, se repite en muchos hogares y puede acabar afectando seriamente a la relación.

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En los últimos días, el apellido Beckham ha vuelto a protagonizar titulares por los desencuentros entre Brooklyn Beckham, su esposa Nicola Peltz y sus padres, David y Victoria Beckham. Aunque cada familia tiene su propia historia, este caso mediático ha puesto sobre la mesa una realidad con la que muchas parejas conviven: cuando la figura materna no termina de aceptar a la persona que ha elegido su hijo.
Una dinámica que no tiene que ver con la fama ni el estatus, ya que puede ocurrir hasta en las mejores familias. ¿Lo peor? Según explican las expertas, que puede convertirse en un desgaste silencioso en el deseo de la pareja si no se gestiona a tiempo.

El hijo idealizado
Según explica la doctora Jess OReilly, experta en terapia de pareja y colaboradora de We-Vibe, este tipo de rechazo no siempre tiene que ver con la pareja en sí: "Cuando un progenitor idealiza a su hijo, ninguna persona estará nunca a la altura. El problema aparece cuando esa idealización se traduce en faltas de respeto o en una constante desvalorización de la pareja".
La situación se agrava cuando la persona que llega "de fuera" siente que no cuenta con el respaldo de su pareja. "Pedirle a alguien que tolere el desprecio para no crear conflicto erosiona la confianza. Sentirse visto, creído y priorizado protege la relación; sentirse invalidado hace justo lo contrario", añade la experta.
A más estrés, menos deseo
Aunque a veces intentamos separar lo emocional de lo íntimo, lo cierto es que el impacto acaba notándose en la cama. "El estrés no se queda fuera del dormitorio", advierte OReilly, ya que "el estrés crónico reduce el deseo, la conexión emocional y la respuesta sexual. Cuando una persona se siente desprotegida o poco apoyada, aparece el resentimiento, y el resentimiento es uno de los mayores enemigos del deseo".
Por eso, los conflictos familiares que parecen "externos" pueden terminar afectando directamente la vida en pareja, el deseo y la complicidad.

La importancia de actuar como un equipo
Las parejas que consiguen superar este tipo de situaciones suelen tener algo en común: funcionan como un bloque. "Las relaciones son más fuertes cuando presentan un frente común. Los límites funcionan mejor cuando los comunica el hijo o la hija, no la pareja externa", explica la especialista.
Este apoyo explícito marca el tono de la relación con la familia política.
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A veces hay que tomar distancia
Sin embargo, no siempre basta con intentarlo. "Como estamos viendo en algunos casos mediáticos, hay situaciones en las que ni siquiera establecer límites logra cambiar la dinámica. En esos casos, tomar distancia puede ser necesario para proteger el bienestar emocional y la relación", concluye OReilly.
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