TU CUERPO NO ESTÁ PIDIENDO COMIDA
¿Tienes hambre todo el día? Pueden ser las hormonas disparando tu apetito
A veces no se trata ni de antojos ni autocontrol, tu cuerpo adopta unos hábitos poco a poco hasta llegar al punto de no conocer la palabra "basta".

Publicidad
Seguro que alguna vez has sentido la necesidad de atracar la nevera, incluso después de haber terminado de comer, y puede que eso te frustre, pero, no es un antojo imposible de controlar, ni tienes que sentirte mal porque creas que te falta voluntad para dejar de hacer algo. A veces es más sencillo que todo eso, puede que tu cuerpo esté intentando mandarte señales.

El ejemplo más claro y común en la mayoría de casos es haber dejado de fumar, y que te invada la sensación de tener que saciar ese ansia con comida. Cualquier hábito que hubieses tenido a diario y que se corta de golpe genera un estrés constante por lo que los niveles se mantienen alto todo el día y eso no es bueno. Pese a que el descontrol de cortisol no es malo aunque no tenga buena fama, tenerlo por las nubes desajusta el ritmo de tu cuerpo.
Pero el cortisol no actúa solo. Entran en juego la leptina y la grelina, los dos vigilantes que regulan cuándo comer y cuándo parar. La leptina nos dice "basta" y la grelina nos incita a seguir. Dietas demasiado estrictas o hábitos irregulares pueden confundir a estos mensajeros y el resultado es tener hambre todo el rato y que el apetito no entienda de saciedad. Incluso el metabolismo parece ir más lento.
Pero recuperar el sentido común es posible adoptando buenos hábitos como dormir bien, hacer ejercicios relajantes e intentar "ubicar" al cuerpo con horarios regulares.
Publicidad





