SEGURIDAD VIAL
¿Es seguro que los niños viajen con abrigo en la silla del coche?
Llevar prendas voluminosas en la silla del coche puede generar hasta 4 centímetros de holgura y comprometer la eficacia del sistema de retención infantil. Así lo explican los expertos.

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Con la llegada del frío, la escena se repite en miles de coches: niños bien abrigados, con chaqueta gruesa o mono de nieve, sentados en su silla antes de empezar el trayecto. Es un gesto automático, casi lógico. Pero según advierten los expertos de Norauto, puede ser un error que compromete seriamente la seguridad.
La cadena de mantenimiento integral del automóvil ha lanzado una alerta clara: el abrigo y la seguridad en la silla infantil no son compatibles. Una práctica muy habitual en invierno que, aunque parezca inofensiva, puede reducir la eficacia del sistema de retención infantil (SRI).

El falso ajuste del arnés
El problema no está en el abrigo en sí, sino en lo que provoca debajo del arnés. Las prendas voluminosas crean un "volumen falso" sobre el pecho del niño. Cuando se ajusta el cinturón o el arnés sobre esa superficie acolchada, puede parecer que está bien sujeto… pero no lo está.
"Un arnés que parece ajustado sobre un abrigo puede tener en realidad una holgura de más de 4 centímetros. Esta distancia es suficiente para que el cuerpo del niño sufra un desplazamiento violento o incluso salga despedido de la silla", explica María José Hontanilla, Responsable de Mercado Producto Sistemas de Retención Infantil de Norauto España.
En caso de frenazo brusco o accidente, esa holgura puede marcar la diferencia. Además, si la prenda es impermeable o resbaladiza, el riesgo aumenta porque el menor puede escurrirse dentro de la sillita.

¿Qué recomiendan los expertos?
La recomendación principal es clara: retirar el abrigo antes de abrochar el arnés. Norauto aconseja, además, aplicar la llamada "regla de los dos dedos": si no se pueden introducir más de dos dedos entre el arnés y el pecho del niño, el ajuste es correcto. Si hay más espacio, significa que no está bien sujeto.
Para evitar que el menor pase frío, la compañía propone otras alternativas más seguras, como precalentar el vehículo antes de iniciar la marcha (la temperatura ideal ronda los 22 grados) o colocar una manta por encima una vez ajustado correctamente el arnés.
Además, también recomiendan retirar gorros y capuchas, porque también pueden interferir en el ajuste del reposacabezas. Por otro lado, recuerdan que los abrigos y objetos sueltos deben colocarse preferiblemente en el maletero, ya que pueden salir proyectados en caso de accidente.

Un gesto pequeño que cambia la seguridad
En el día a día, quitar el abrigo puede parecer una molestia más —sobre todo con prisas o en trayectos cortos—, pero la seguridad infantil no entiende de distancias. Dedicar unos minutos a colocar correctamente al menor en su sistema de retención infantil es clave. La normativa establece que los niños deben viajar con un SRI homologado hasta los 1,35 metros de altura de forma obligatoria, aunque se recomienda su uso hasta los 1,50 metros.
El mensaje de Norauto no busca alarmar, sino recordar algo sencillo: la seguridad real no siempre coincide con la sensación de seguridad. Un arnés ajustado sobre un abrigo puede dar tranquilidad, pero no la protección adecuada.
Este invierno, quizá el mejor gesto para cuidar a los más pequeños no sea abrigarlos más dentro del coche, sino asegurarnos de que viajan correctamente sujetos. Porque cuando hablamos de seguridad infantil, cada detalle cuenta.
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