SEGÚN UN ESTUDIO
Por qué tener hijos entre los 24 y 38 años puede alargar tu vida
Un estudio internacional relaciona la maternidad entre los 24 y los 38 años con una mayor esperanza de vida en la mujer. Analizamos qué dice exactamente la ciencia, por qué no es tan simple como parece y qué factores influyen realmente en el envejecimiento saludable.

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La maternidad y el paso del tiempo vuelven una y otra vez al debate público. Esta vez no lo hacen desde la experiencia personal, sino desde la ciencia. Un reciente estudio ha puesto sobre la mesa una cuestión que interesa —y mucho— a miles de mujeres: ¿influyen la maternidad y la edad a la que tenemos hijos en nuestra esperanza de vida?
La respuesta, según la investigación, es matizada. No hay fórmulas mágicas ni recetas universales, pero sí patrones que llaman la atención y que ayudan a entender mejor cómo envejecemos y por qué unas mujeres llegan a edades avanzadas con mejor salud que otras.

Qué ha descubierto el estudio
La investigación, liderada por la Universidad de Helsinki junto al Instituto de Investigación Médica Minerva Foundation (Estados Unidos) y publicada en Nature Communications, ha seguido durante casi 50 años la evolución de la salud de más de 15.000 gemelas finlandesas.
La principal conclusión es que las mujeres que tuvieron hijos entre los 24 y los 38 años presentaron, de media, una mayor esperanza de vida y un envejecimiento biológico más lento que aquellas que no fueron madres o que lo fueron fuera de ese rango de edad.
Además, dentro del grupo de madres, las que tuvieron entre dos y tres hijos mostraron los mejores indicadores de salud a largo plazo. En cambio, las mujeres que nunca dieron a luz presentaron signos de envejecimiento más acelerado.

Por qué estudiar gemelas es clave
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que se ha realizado con gemelas, lo que permite analizar mejor la epigenética: cómo el entorno y el estilo de vida influyen en personas que comparten gran parte de su ADN.
Tal y como explican desde Neolife, centro especializado en antienvejecimiento, este enfoque permite diferenciar mejor qué parte del envejecimiento tiene que ver con la genética y cuál con factores externos como el estrés, la alimentación o la carga física a lo largo de la vida.
Además, el análisis se ha realizado teniendo en cuenta los llamados relojes epigenéticos, que miden la edad biológica real del organismo, más allá de los años que marca el calendario.
No es la maternidad en sí, sino el contexto
Eso sí, los expertos piden prudencia. El doctor Galán, especialista en longevidad de Neolife, señala que el estudio es sólido, pero no definitivo, ya que no tiene en cuenta variables clave como el estilo de vida, el sueño, la salud mental o el nivel de estrés.
Según su interpretación, los resultados estarían más relacionados con el momento vital en el que se produce la maternidad que con el embarazo en sí. Las mujeres que tienen hijos entre los 24 y los 38 años suelen encontrarse en una etapa de mayor equilibrio hormonal, biológico y, en muchos casos, socioeconómico.
Es decir, no es que el embarazo "rejuvenezca", sino que las mujeres que envejecen mejor suelen poder tener hijos en ese periodo de la vida.

Cuando el cuerpo acusa el desgaste
En el lado contrario, las madres de familias numerosas o las que tuvieron hijos muy seguidos mostraron peores resultados en términos de envejecimiento biológico. La explicación, según los expertos, está en el mayor desgaste físico y energético.
"Tener cuatro o más hijos implica una menor recuperación metabólica e inflamatoria entre gestaciones y un mayor riesgo de déficits nutricionales a largo plazo", explican desde Neolife. A eso se suma un factor clave: menos tiempo para el autocuidado.

¿Se puede aplicar a todas las mujeres?
Los especialistas insisten en que los datos deben interpretarse con cautela. El estudio se ha realizado en un contexto muy concreto: mujeres nórdicas, mayoritariamente blancas y con un nivel socioeconómico determinado.
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