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LIMPIEZA DE LA VITRO

Por qué no deberías limpiar la vitrocerámica cuando aún está caliente

En el vídeo te ofrecemos las claves para que quites las manchas de la placa de la manera correcta.

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La placa de vitrocerámica es, definitivamente, uno de los mejores inventos de los que nos servimos en nuestras cocinas. Son mucho más fáciles de limpiar que las antiguas cocinas de gas. Además, son más eficientes desde el punto de vista energético, sobre todo las de inducción, que consumen entre un 30% y un 40% menos que las de vitrocerámica.

Sin embargo, a veces cometemos un error bastante común a la hora de limpiar la placa: no esperamos a que se haya enfriado. ¿Y, por qué es tan importante no hacerlo cuando sigue caliente?

La razón reside en los productos de limpieza que utilizamos para eliminar la suciedad. La mayoría pueden quemar o dañar el acabado del vidrio cuando todavía está ardiendo. Esto es lo que provoca las particulares manchas blanquecinas y otro tipo de imperfecciones que aparecen en la placa y que tan difíciles son de reparar con remedios caseros.

¡Presta atención! Existen dos excepciones para limpiar la vitrocerámica inmediatamente, incluso si continúa teniendo una temperatura alta. La primera es si se desborda algún líquido del caldero o la sartén que estemos utilizando.

La segunda, que es la más importante, es cuando se ha quedado pegado al fuego un trozo de plástico, de papel de aluminio o cualquier otro artículo que pudiera perjudicar la superficie.

El truco para que la mancha no quede adherida al vidrio de la placa de vitrocerámica consiste en recubrir la suciedad con un poco de jabón para platos. Vierte el líquido aun con el fuego caliente y déjalo enfriar. Por último, con ayuda de una rasqueta, raspa cuidadosamente la superficie hasta que salga.

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