CUÁNDO RESTRINGIR

Por qué no es bueno compensar las comilonas con más deporte

Comer menos antes y después de Navidad es, en muchos casos, una opción peligrosa para nuestra salud. Analizamos el modo en que deberíamos decidir cuándo debemos restringir la ingesta alimentaria y cuándo podemos pasarnos.

Chica haciendo deporte en Navidad

Chica haciendo deporte en NavidadPexels

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La intención de compensar en Navidad tiene su origen en el balance energético: ajustar las calorías que se consumen en función del objetivo. Hablaríamos, por ejemplo, de hacer una dieta hipocalórica cuando queremos perder peso, de modo que a lo largo del día quememos más calorías de las que ingerimos.

Esto lleva a la creencia de que, si en Navidad tenemos excesos con las comidas, hay que comer menos de lo habitual en los días previos o posteriores con el objetivo de no engordar. Es un pensamiento muy instaurado en nuestra sociedad, que no se corresponde con la realidad.

Compensar ayuda a ganar peso

Compensar dejando de comer, haciendo ayuno o comiendo lo mínimo posible no es saludable. Hacer esto da señales equívocas al cuerpo en las que un día recibe comida por encima de lo habitual, y otro día poco o prácticamente nada.

¿Qué harías si alguien se encarga de facilitarte la comida y un día te da mucha y otro día nada? Probablemente, guardar comida para cuando no haya. Pues exactamente eso hace nuestro cuerpo: genera reservas para garantizar su supervivencia. En resumen, compensar puede ayudar a ganar peso.

Escucha a tu cuerpo

En nuestra sociedad tenemos la suerte de disponer de comida cuando queremos. Esto tiene la ventaja de que nuestra supervivencia hoy en día no depende de si conseguimos o no alimento. Sin embargo, tiene el inconveniente de que en muchos casos comemos por encima de nuestra hambre, es decir, sin escuchar a nuestro cuerpo.

En estas fiestas navideñas, comemos por encima de lo habitual porque comer se ha convertido también en un acto social en el que asociamos la ingesta de alimentos a sentimientos como felicidad, celebración, fiesta, alegría, etc.

Estos excesos pueden provocar que en la siguiente comida o al día siguiente no tengamos hambre. En ese caso sí es positiva esa compensación natural, pero por el hecho de que nuestro cuerpo no nos está pidiendo alimento. La clave está en escuchar a nuestro estómago y darle lo que necesita.

Lo curioso es que es una buena práctica a la que no estamos acostumbrados: cuando somos pequeños nos obligan a comer por encima de nuestro apetito, y cuando crecemos nos presionan para comer menos, con lo que se nos olvida escuchar nuestras señales de hambre y saciedad.

Por lo tanto, compensar ciertos excesos escuchando a nuestro cuerpo, sin sufrir por lo que comemos o dejamos de comer, es un acto saludable, físico y emocional. Las celebraciones son para disfrutar y es necesario comer aquello que nos permite estar a gusto, sin cargos de conciencia y sin pensar que hay algo malo en ello. Lo contrario es debido a una mala relación con la comida.

Riesgo de sufrir lesiones

Efectivamente, hacer ejercicio físico es saludable. En cambio, aumentar la pauta de ejercicio físico sin una progresión no es saludable. Esto quiere decir que no podemos pasar, por ejemplo, de 2 a 4 días de entrenamiento por el hecho de querer gastar más calorías y así compensar los excesos. El riesgo de sufrir una lesión aumenta considerablemente. Podemos hacer más ejercicio, pero de acuerdo a nuestro nivel y experiencia.

Varía poco tu rutina en estas fechas

Aquellas personas en proceso de adquirir hábitos saludables son mucho más sensibles a esa compensación después de un atracón. Se corre el riesgo de volver con facilidad a las malas prácticas.

Si has dado el paso y estás avanzando poco a poco hacia la consecución de hábitos saludables, tanto de alimentación como de ejercicio, procura variar poco tu rutina en estas fechas. Una vez adquiridos y cuando ese estilo de vida sea para ti rutina, no tendrás ningún inconveniente en estas fechas, porque sin darte cuenta escucharás a tu cuerpo.

Las personas con hábitos saludables y una buena relación con la comida no tienen ningún inconveniente en cometer excesos y no sufren comiendo. Es el estado al que deberíamos llegar todos para dejar de contar calorías y prolongar nuestra esperanza de vida.

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